sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo


Para este año que entra te deseo dos cosas: TODO y NADA. Todo lo que te haga feliz y nada de lo que te pueda hacer infeliz. ¡Feliz 2012!

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Con mis mejores deseos para todo el mundo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Receta: Empanadillas de pringá

Hace un tiempo que hice esta receta, pero por unas cosas y otras no he podido subirla hasta ahora. Resulta que me sobró un poco de pringá (o ropavieja, como le llaman en algunos sitios) de un cocido, y me puse a buscar en internet qué hacer con ella, pues me apetecía probar otra cosa que no fuera repetir el mismo plato otro día. Así dí con algo tan simple como hacer empanadillas con las sobras. Jo, qué tontería de idea... pero no se me habría ocurrido en la vida. En fin, ví varias recetas y todas eran facilísimas y ricas, así que me puse manos a la obra. Compré unas obleas de empanadillas (se pueden hacer, pero teniéndolas en la tienda ya hechas me quito un trabajo de encima), y esto es lo que salió:


- Obleas de empanadillas
- Sobras del cocido (carnes, tocino, chorizo, morcilla...)
- Cebolla
- Tomate frito
- Aceite de oliva
- Un huevo batido

Se pica finamente la pringá. Se pica también una cebolla. Se pone la cebolla en una sartén con un poco de aceite de oliva y se refríe. Se añade la picada de pringá, y se rehoga un poco. El tocino lógicamente se derretirá, así que mejor no echar mucho para que no salgan las empanadillas demasiado grasientas. Cuando todo esté bien rehogado echamos un poco de tomate frito (al gusto la cantidad). Rellenamos las obleas con la masa resultante y cerramos los bordes apretando con un tenedor. Pintamos las empanadillas con huevo batido para que queden más monas y ponemos al horno unos 10 o 15 minutos a 200º C, hasta que estén doradas. Las he probado con una pringá completa, con su choricito y todo, y sólo con las carnes y el tocino, y he de decir que no hay color: las que llevan chorizo quedan sencillamente espectaculares.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Jonathan Gilbert



Conocido sobre todo por su papel de Willie Oleson, el actor Jonathan Gilbert nació el 10 de julio de 1968 en California, siendo adoptado por los actores Paul Gilbert y su esposa Barbara Crane. Es por tanto el hermano (adoptivo) menor de Melissa Gilbert (y hermano de madre de Sara Gilbert). Es de los pocos actores que intervino en La casa de la pradera desde sus inicios hasta su finalización. Después abandonó la carrera artística y se centró en sus estudios, y actualmente se dedica a los negocios en Nueva York (aunque según su hermana televisiva Alison Arngrim, dejó su trabajo y se hizo budista, pero no sé si será otra de sus ironías). En fin, la cuestión es que apenas hay información actualizada sobre Jonathan en internet, y no digamos fotos, así que nos quedamos con ese simpático y travieso pequeñajo que tanto nos divertía en la serie.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Receta: Batata asada



Esta es una de las recetas típicas de esta época, junto con las castañas asadas. Las batatas (o boniatos) asadas son muy dulces de por sí, así que no hay que añadirles azúcar ni nada para mejorar el sabor. Hoy en día las encontramos prácticamente en cualquier pastelería, y seguramente nos daremos cuenta de que las tienen por el delicioso olor que sale de esos establecimientos cuando las asan. Pero la verdad es que hacerlas en casa es extremadamente fácil. Sólo se necesitan las batatas y un horno. Ponemos el horno a 200º C con calor arriba y abajo, o con ventilador (depende de lo que tengamos), y metemos las batatas bien lavadas y sin tierra sobre una placa. Es importante lo de la placa (o cualquier recipiente donde quepan) ya que al asarse van a ir soltando un juguillo que caramelizará bajo la batata. Las dejamos una hora más o menos o hasta que estén tiernas (dependerá del tamaño de la pieza), pero para asegurarnos de que están bien cocidas las podemos pinchar con una brocheta. Se pueden comer calientes o frias.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cortina de patchwork



Por fin terminé mi proyecto de nine-patch. Al final hice unas cortinas para probar cómo quedaban. Si no me gustaban una vez puestas podía reutilizarlas como colcha para la cama, pero me ha gustado verla colgada. Cumple bien su misión de tapar la luz excesiva y además da una tonalidad azulada al dormitorio que no me esperaba, efecto que me resulta muy bonito. Iba a ponerle relleno fino, pero me arrepentí a última hora y dejé sólo el delantero y la tela trasera, y después de probar un poco de acolchado y ver que no me gustaba nada el resultado, me decidí por unir las dos telas con lacitos de lana amarilla, que le da un toque muy rústico. Ahora quiero hacerle un alzapaños, no sé si de patch o de una de las telas usadas, ya veré.

Por supuesto, me inspiré en mi querida serie de La casa de la pradera. En el capítulo donde nace el pequeño Freddy (capítulo 13, primera temporada), cuando Caroline da a luz en su dormitorio se ve colgada de la puerta una colcha de patchwork cuyos cuadritos están unidos con lacitos de lana, jeje.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Palomitas de maíz

Cuenta Laura en su libro Un granjero de diez años que en las frias noches de invierno, después de cenar y de que cada miembro de la familia realizase sus últimas tareas del día, los Wilder se reunían en torno a la estufa y se dedicaban a sus labores más placenteras. La madre hacía punto, el padre tallaba en madera, Alice bordaba, Eliza Jane leía en voz alta las noticias del periódico, Royal se dedicaba a sus manualidades de madera, y el pequeño Almanzo comía y bebía a placer. La familia preparaba un cuenco de manzanas y otro de palomitas de maíz, y había sidra dulce para todos. Royal preparaba las palomitas en una sartén y cuando estaban listas Almanzo las cubría de mantequilla fundida y sal, y las mezclaba bien. Creo que así es como se hacen todavía las palomitas al estilo americano (yo nunca les he echado mantequilla).



Y precisamente hablando de Acción de Gracias dice Laura: Las rosetas de maíz son americanas. Sólo los indios conocían su existencia cuando los Padres Peregrinos llegaron a América. El primer día de Acción de Gracias invitaron a comer a los indios y, cuando éstos hicieron acto de presencia, echaron en la mesa un gran zurrón de palomitas de maíz. Los Padres Peregrinos no sabían qué era; las Madres Peregrinas tampoco lo conocían. Los indios las habían frito, pero probablemente no serían muy buenas: seguramente no les añadieron mantequilla ni sal y estarían frías y duras después de transportarlas en sus zurrones de cuero.

Luego sigue hablando de las palomitas y de leche, porque Almanzo era de muy buen comer por lo que se puede leer. En fin, Laura aprovecha en ese parrafito y nos cuenta un poco de la historia americana y de camino nos da una receta para hacer unas buenas palomitas, insistiendo en que el secreto está en que se coman recién hechas.

Pero no solo los Wilder comían palomitas. ¿Quién no recuerda a los mismos Ingalls zampándose un buen cuenco de palomitas en la cama mientras comentaban algo ocurrido a lo largo del día?


sábado, 26 de noviembre de 2011

Receta: Compota de membrillo


El membrillo, típico de esta época otoñal, es demasiado áspero y amargo como para comerlo crudo. Por eso lo más habitual es hacer compotas o dulces. De ambas maneras está muy rico, pero a mí me gusta mucho más en compota, ya que el dulce (o carne) de membrillo me resulta demasiado empalagoso. Hice poquita cantidad porque en casa gusta a muy poca gente y no quería que me sobrara mucho. Como es tan fácil de hacer, si otro día me apetece de nuevo haré otro poco. Para dos membrillos de unos 600 gramos usé:

- 4 o 5 cucharadas de azúcar (blanca o morena, yo usé una mezcla de las dos)
- 1 palo de canela
- 3 clavos de olor
- Agua
- Limón para conservar la fruta

Se pelan los membrillos y se trocean (no muy grandes). Mientras los troceamos podemos ir echándolos en un bol con agua y limón para que no se pongan muy oscuros, ya que esta fruta se oxida enseguida. En un cazo ponemos el membrillo troceado, la canela, los clavos, el azúcar y cubrimos todo con agua. Ponemos a cocer a fuego lento durante al menos media hora (o hasta que la fruta esté tierna). Dejamos enfriar y servimos unos trocitos de membrillo con almibar por encima. El membrillo así está riquísimo, pero el almibar es de pecado mortal.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Día de Acción de Gracias


El día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) es una festividad que se celebra en algunos países del mundo, especialmente en Estados Unidos y Canadá, y que tiene origen religioso, aunque actualmente ya ha perdido esa connotación y se ha convertido en una fiesta secular.

El presidente Lincoln la instituyó como fiesta nacional en noviembre de 1863, durante la Guerra Civil. Con este día se pretendía dar gracias a Dios por haber ayudado a sobrevivir a los primeros colonos llegados a América, que fueron ayudados a su vez por los indios de la zona. Actualmente, en EEUU se celebra el cuarto jueves de noviembre (hoy, por tanto). Las familias se reúnen en torno a la mesa con un banquete conmemorativo en el que no falta el pavo asado y el maiz. Los días que siguen hasta el domingo son festivos, por lo que muchos americanos viajan para estar con sus familiares y amigos, y además se considera como la cuenta atrás para la otra gran festividad del año, la Navidad.



En su libro A orillas del río Plum, Laura Ingalls nos narra el primer día de Acción de Gracias que pasó su familia en su asentamiento cercano a Walnut Grove (la cueva bajo tierra que les vendió el señor Hanson). La comida consistió en un ganso silvestre que había cazado Charles y que Caroline había guisado en la estufa (no tenían todavía ni horno ni cocina), un budín que hizo con la salsa del ganso, pasteles de avena y puré de patatas.

Hubo mantequilla, leche y ciruelas secas. Y al lado de cada plato de hojalata había tres granos de maíz. En la primera comida de Acción de Gracias, los pobres peregrinos sólo tenían para comer algunos granos de maíz. Entonces, llegaron los indios y los obsequiaron con unos pavos, por lo que los peregrinos les estuvieron muy agradecidos. (A orillas del río Plum)

martes, 22 de noviembre de 2011

Alison Arngrim

Alison Margaret Arngrim nació el 18 de enero de 1962 en Nueva York. Si por algo es conocida a nivel mundial es por su papel de Nellie Oleson en La casa de la pradera, papel que interpretó desde el año 1974 hasta el 1981. Primeramente se presentó al papel de Laura, y más tarde al de Mary, pero en ambos fue rechazada. Sus padres estaban relacionados con el mundo del espectáculo, el padre como empresario y la madre como actriz de doblaje en películas de animación. Y su hermano también fue actor de pequeño. Últimamente se ha hecho muy conocido su libro autobiográfico titulado Confessions of a Prairie Bitch: How I Survived Nellie Oleson and Learned to Love Being Hated (HarperCollins, 2010).

Ha participado en algunas series de televisión y en alguna que otra película, pero muy poca cosa, la verdad. A lo que se dedica principalmente es a realizar actividades benéficas, especialmente a concienciar sobre el tema del sida y en temas de abusos a menores, del que ha confesado que ha sido víctima (en su famoso y polémico libro Confesiones de una perra de la pradera dijo que sufrió abusos de su hermano durante años). La razón de su activismo en el tema del sida se debe a la impresión que le causó la muerte por esta enfermedad de su amigo y compañero de trabajo Steve Tracy, que interpretó a Percival Dalton, el marido de Nellie Oleson en La casa de la pradera. Su fallecimiento fue en el año 1986 y contaba con solo 34 años de edad. Eran tan amigos que en el set de rodaje de la serie se rumoreaba que ambos mantenían una relación amorosa, pero Alison Arngrim lo ha negado siempre, y de hecho comentó que ella era la única persona del equipo que sabía que Steve era homosexual.

En su libro dice que no podía casarse con Steve Tracy, pero que sí lo hizo con un amigo de su hermana. Cuenta cómo por casualidad conoció al que sería su primer marido, Donald Spencer en 1984, y que este le habló de una amiga suya de Florida cuyo hermano salía en La casa de la pradera interpretando al marido de Nellie Oleson. Por supuesto él no vio ni un capítulo de la serie, de ahí que no reconociera a la actriz. Ella había tenido muchas relaciones de pareja bastante problemáticas, así que este chico le pareció un buen partido, pues era de su misma edad y no tenía vicios conocidos, así que se casaron unos años después (1989). Cuatro años más tarde se divorciaron. A finales de 1993 se volvió a casar, esta vez con el que es todavía su actual marido, Robert Paul Schoonover.

Es muy amiga desde pequeña de su compañera Melissa Gilbert (Laura Ingalls en la serie), con la que continúa teniendo una estrecha relación. Y a pesar de que se convirtió en una de las niñas más odiadas de los EEUU (se cuenta que varios años después de terminar la serie, un joven le tiró encima un refresco de naranja gritándole que la odiaba por todo lo que le había hecho a Laura), hoy en día por el contrario es bastante querida, sobre todo por la humanidad mostrada en su lucha contra el sida y el abuso a menores.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nellie Oleson


¿Quién no recuerda a esa insufrible y cruel niña de rubios tirabuzones, tan exageradamente mimada por su no menos insoportable madre? Sin duda es uno de los personajes más emblemáticos de la serie de televisión de La casa de la pradera, donde se le da un papel mucho más importante que en los libros de Laura Ingalls Wilder. Este personaje en concreto aparece en tres de sus libros, que son A orillas del río Plum, La pequeña ciudad en la pradera y Aquellos años dorados. Lo que no mucha gente sabe es que el personaje no es totalmente de ficción. Tampoco existió en la realidad sino que Laura Ingalls compuso el personaje basándose en tres chicas que conoció en su infancia y juventud, y se puede decir que cada una de ellas sirvió de modelo para cada uno de los libros.

Nellie Owens fue compañera de colegio de Laura, y ambas eran de la misma edad más o menos. Tenía un hermano llamado Willie y sus padres tenían una tienda en Walnut Grove. En esta niña se basó Laura para crear su personaje de Nellie Oleson en A orillas del río Plum. Como vemos coinciden los datos casi al milímetro, excepto el apellido, aunque comienza también por la letra o (como curiosidad decir que en el libro nunca se da el nombre de pila de los padres, a los que se les llama simplemente Sr. y Sra. Oleson). Los Owens se mudaron a California y más tarde a Oregón, donde Nellie se casó y tuvo 3 hijos. Murió en 1949. Su hermano Willie se quedó ciego a causa de una explosión con fuegos artificiales, fue a una escuela para ciegos, y también se casó y tuvo otros 3 hijos. No hay constancia de que Laura viera de nuevo a Nellie Owens tras la marcha de la familia Ingalls de Walnut Grove en 1879.

Genevieve Masters era la mimada hija de uno de los maestros que Laura tuvo en Walnut Grove. Gennie, de la misma edad que Laura, era una niña de llamativo pelo rubio que siempre vestía unos preciosos vestidos hechos a medida. Nos suena ¿verdad? Era una niña muy altiva que siempre se jactaba de ser de Nueva York (lo mismo que Nellie Oleson). Laura y ella llegaron a ser grandes rivales tanto en el ámbito académico como en el social. Poco después de que los Ingalls se instalaran en De Smet, los Masters también lo hicieron. Por lo tanto, la Nellie Oleson de La pequeña ciudad en la pradera es en realidad Gennie Masters. En el año 1888 se casó y se trasladó a Chicago, donde nació su hija Margaret Genevieve. En 1909 hizo un viaje y paró a visitar a su familia en De Smet, pero en la vuelta en tren se sintió enferma, y pocos días después moría de neumonía. Su cuerpo fue trasladado a De Smet para el entierro. La hija, que entonces tenía sólo 9 años, se fue a vivir con unos tíos, aunque visitaba a menudo a su padre.

Stella Gilbert era la tercera niña que sirvió de inspiración para el personaje literario de Nellie Oleson. Los Gilbert vivían cerca de los Ingalls en De Smet. Parece ser que la chica era muy atractiva, y que encima estaba interesada en Almanzo Wilder. Ella lo convenció para que la llevase de paseo en calesa, hecho que se describe en Aquellos años dorados. El pobre Almanzo no se había dado cuenta del miedo que Stella tenía a los caballos, y mucho menos del enfrentamiento entre ella y Laura, hasta que Laura le dio un ultimatum con respecto a Stella, y aquí acabaron los paseos en calesa. Esta fue la última aparición de Nellie Oleson en la serie de libros. Stella se casó y tuvo un hijo, Fred, pero su marido murió poco después. Más tarde su familia se mudó a Washington, donde ella volvió a casarse. En esta ciudad murió en 1944, con 80 años de edad. Uno de sus hermanos, David Allison Gilbert (al que llamaban Al), es el cartero Gilbert de El largo invierno, que hacía la ruta hasta el lago Preston para llevar y traer las cartas a De Smet, y que en esta ocasión realizó con una gran tormenta de nieve.

Pues nada, esta es la historia de cómo a partir de la vida de tres personas a las que tienes cierta tirria se puede crear un personaje tan odioso como Nellie. Personaje que sin duda, al igual que le pasó a otros actores de la serie de televisión, marcó para siempre a Allison Arngrim, actriz que le dio vida. Pero esto ya lo veremos en otra ocasión.

martes, 8 de noviembre de 2011

Otra colcha "granny squares"

Hace unos años que sigo el blog de Mia, Mias Landliv, de una mujer noruega que vive en el campo en una granja donde ella y su marido crian ovejas y tienen sus propias gallinitas. También tiene dos gatos y una casa preciosa, que ella decora personalmente dándole su toque personal. Le gusta el patchwork, el crochet, el punto de dos agujas, y todo lo que tenga que ver con la decoración del hogar. Hace unas cosas la mar de bonitas, y desde que descubrí su blog lo sigo a diario. Y claro, la envidia es muy mala, y cuando ví una de sus colchas de crochet me propuse copiarle la idea (espero que no le moleste). Y hace un par de años me hice mi colcha. Era tan bonita (bueno, a mí al menos me lo parece) que no podía ponerla en la cama por temor a que mis gatos la destrozaran, ya que meten sus zarpas por todas partes, así que la tenía guardada en el armario. Hasta que un día pensé que era una pena, y se la regalé a mi madre. Mejor así porque ahora tenía la excusa perfecta para hacerme otra, jeje. Pero esta vez tengo pensada una de patch.



En fin, que hace unos días me acordé de la colcha porque la ví en casa de mi madre, en su cama, y busqué unas fotos que le hice cuando la terminé, allá por mayo del 2009. Y aquí está. Sirve cualquier patrón de granny square de los miles que hay en internet. Yo lo hice siguiendo uno de un libro que me encanta llamado 200 labores de ganchillo para mantas, colchas y tapices, de Jan Eaton. Otro día hablaré de este librito del que se pueden sacar miles de ideas.

Esta es la colcha original: http://miaslandliv.blogspot.com/2007/10/granny-squares-blanket.html. ¿Verdad que es bonita?

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una temporada para silbar, de Ivan Doig

Paul Milliron, superintendente escolar, recibe el encargo de notificar el desmantelamiento de todas las escuelas unitarias de los EEUU. Estamos en el año 1957 y el gobierno tiene nuevas perspectivas de desarrollo en la reciente carrera espacial, así que hay que recortar gastos por algún lado, y qué mejor que esas caducas escuelas donde alumnos de distintos cursos aprenden juntos con un mismo profesor en una misma aula. Al llegar al pequeño pueblo de Montana donde se crió (llamado Marias Coulee) y recorrer esos viejos parajes, la escuela o la granja donde vivía con su familia, Paul empieza a recordar un episodio de su infancia que ocurrió durante el curso de 1909-1910. Y así arranca la novela, con un niño de 13 años que nos cuenta cómo vive en una granja con su padre, un hombre culto y trabajador, y sus dos hermanos pequeños, unos meses después de la muerte de la madre. El padre no consigue de ninguna manera compaginar su duro trabajo de granjero con la crianza de tres niños y el cuidado de la casa, así que decide contratar a un ama de llaves. De esta forma aparecen en escena Rose y su hermano Morris. Por desgracia para los niños, ella no sabe cocinar, pero sin embargo trae un aire fresco al hogar de los Milliron, y de camino provocará más de un comentario malicioso en la comunidad. La casualidad, el destino o lo que quiera que sea hace que Morris tenga que dar clases en la escuela del pueblo, y allí, con unos métodos un tanto especiales, logrará que niños y niñas de distintas edades y orígenes aprendan y tengan curiosidad por todo lo que les rodea.

Preciosa novela que se lee con mucho agrado, por sus personajes tan entrañables (absolutamente todos, hasta los que a priori nos caen menos bien), por sus paisajes fríos y áridos de Montana, por lo que Morris nos va enseñando en clase... En resumen, por todo. No le veo ni un fallo (es mi opinión, claro, porque además es un tipo de lectura que me encanta para desconectar del ruido moderno). Tiene un estilo muy ameno, y la verdad es que sorprende que sea una novela actual, porque la ambientación, su tono amable y la forma de la narración nos retrotraen a épocas pasadas.

Confieso que jamás había oído hablar de este autor ni de su obra (el libro me lo recomendó una de mis hermanas). Ivan Doig nació el 27 de enero de 1939 en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos escoceses. Huérfano de madre desde muy pequeño, fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos de Montana, estado que le servirá de inspiración en la mayoría de sus obras. Graduado en Periodismo y en Historia, ha escrito numerosas novelas y artículos periodísticos. Está considerado como uno de los mejores cronistas del Oeste americano. Una temporada para silbar, de 2006, es su penúltima y por lo visto mejor novela (la ultimísima es de 2010 y se llama Work Song, en la que diez años después de lo ocurrido en Una temporada para silbar, Morris Morgan se convierte en el narrador de otra historia. Echa mano el autor de nuevo, pues, de su carismático personaje). Que yo sepa creo que es también la única que se ha publicado en español. Esperemos que se publiquen más.


La página web del autor: Ivan Doig 

Ivan Doig: Una temporada para silbar, Libros del Asteroide, Barcelona, 2011. 349 pág.

jueves, 27 de octubre de 2011

Colchita de patchwork para muñecas

Un buen ejercicio para practicar el patchwork es sin duda hacer pequeños quilts o colchitas que podemos regalar a las niñas de nuestro entorno, o bien usarlas nosotras como tapetes o incluso colgarlas en la pared como cuadros. Desde hace tiempo quería hacer una para probar, pero no sabía muy bien cómo hacerla ni qué diseño usar, así que estuve buscando en internet, hasta que encontré un blog de una diseñadora de quilts para muñecas que ha escrito algunos libros y que encima ofrece algunos diseños gratuitos en su página. Así que busqué uno y me puse a ello. Esta es la colcha que me ha salido:




Para ser el primero me ha gustado el resultado, aunque lógicamente puede mejorar muchísimo. Pero bueno, seguro que haciendo algunas más lograré mejorar mi técnica. Por cierto, que la tenía bien dobladita para darla ya y no la alisé adecuadamente para la foto, pero bueno...


El diseño lo saqué de aquí: http://www.countrylanequilts.com/id30.html

miércoles, 26 de octubre de 2011

Receta: Habichuelas con huevo


Así es como le hemos llamado siempre a este plato en casa de mi madre, aunque no es ni más ni menos que un revuelto de judías verdes. Está riquísimo, y es sencillo de preparar, nutritivo y digestivo, con lo cual es ideal para la cena. Se necesitan pocos ingredientes:

- Judías verdes (unos 400 gr para dos personas)
- Un diente o dos de ajo
- Dos huevos (uno por persona)
- Sal
- Aceite de oliva

Cocemos las judías o habichuelas en agua con sal. Cuando estén tiernas se escurren y se reservan. En una sartén con un par de cucharadas de aceite pochamos un ajo o dos cortados en láminas o bien pocaditos (al gusto). Cuando el ajo esté hecho, añadimos las habichuelas y las rehogamos bien durante unos minutos. Cuando estén, echamos los huevos y movemos un poco para que se rompan, pero no los batimos mucho para que se queden bien diferenciadas la yema y la clara. En este momento podemos rectificar de sal. Una vez que cuajen a nuestro gusto apartamos del fuego y servimos el plato caliente.

No sé por qué siempre relaciono este plato con las pelis del oeste. Tal vez porque en muchas comían judías (aunque de las secas). De todas formas es un buen plato para invitar a comer a los Ingalls.

lunes, 17 de octubre de 2011

Kevin Hagen

Donald N. Hagen, conocido artísticamente como Kevin Hagen, nació en Chicago el 3 de abril de 1928. Hijo de bailarines de salón profesionales, sintió el gusanillo de la actuación a los 27 años, tras pasar por la universidad y trabajar para el Departamento de Estado de los EEUU en Alemania. Así, en los años 50 comenzó a trabajar asiduamente en televisión (ni que decir tiene que participó en Bonanza, como buena parte del elenco y del personal técnico de La casa de la pradera).

Su papel más conocido sin duda es el del doctor Baker en La casa de la pradera, donde actuó desde 1974 hasta 1983. Este papel le encantaba, y se sentía muy cómodo con él, porque cuando empezó su carrera prácticamente lo único que había en televisión eran series o películas del oeste.

Tras su éxito en La casa de la pradera, Kevin Hagen preparó un espectáculo titulado A Playful Dose of Prairie Wisdom, que él mismo escribió y produjo. Duraba unos 40 minutos, y para prepararlo Hagen estudió la historia de la medicina en el siglo XIX, y echó mano de sus recuerdos de infancia, cuando acompañaba a su tío, el doctor Wadsworth, para contar en su show cómo era la vida de un médico rural a finales del siglo XIX, en la misma ambientación de La casa de la pradera. Así, hablaba de que las enfermedades más habituales eran la viruela, el cólera y las fiebres tifoideas y amarilla. Otros peligros eran las mordeduras de serpiente y las caídas de caballo, sin contar con los elementos naturales extremos, como el sol ardiente o las tormentas de nieve. Con todo ello Hagen calculaba que la esperanza de vida rondaba los 40 años (Los Angeles Times, 14-03-1991). En este espectáculo del que hablamos se presentaba a sí mismo como doctor Hiram Baker, y hacía muchas referencias a los personajes de la serie. En la segunda parte del show, Hagen cantaba algunas canciones, lo cual sorprendía a mucha gente que no sabía que el actor cantaba desde niño en coros de la escuela y de la iglesia, y más tarde en bodas y entierros. Para este show de todas formas se preparó a conciencia en el tema del canto, y la verdad es que los espectadores dicen que lo hacía muy bien.

The Twilight Zone, 1960
Para entender la influencia de su tío en el show que montó Hagen, hay que contar que cuando el actor era un niño pequeño, sus padres hacían giras por las ferias de los pueblos enseñando los bailes preferidos de la época. Poco después montaron una academia de baile cerca de Chicago, pero al año siguiente, cuando el pequeño tenía 6 años, su padre se marchó, abandonando así a su familia. Desde ese momento fue criado por su madre, su abuela, sus dos tías y su tío, que era médico.

En el año 2004 fue diagnosticado de un cáncer de esófago. Al año siguiente falleció (9 de julio de 2005) en Grants Pass, Oregon, donde residía desde el 1992. Tenía 77 años, y dejaba viuda (su cuarta esposa) y un hijo, Christopher Hagen, maestro de educación especial y también actor, aunque no muy conocido.

Por cierto, que el último año de su vida contó a la prensa que Michael Landon no le había pagado a ningún actor de La casa de la pradera nada de los beneficios obtenidos con la serie, asunto que al parecer otros actores de la serie corroboraron.

domingo, 16 de octubre de 2011

"Otros" Ingalls (I)

Desde que el primer Ingalls del que se tiene constancia en Estados Unidos llegó a dicho país procedente del Reino Unido allá por el siglo XVII, el árbol familiar se ramificó formando varias familias. Y por eso algunos personajes conocidos, sobre todo en sus respectivos ámbitos de trabajo, llevan el apellido Ingalls, pero no por eso podemos considerarlos familia directa de Laura Ingalls Wilder. Curiosamente la primera persona de la que voy a hablar brevemente procede de la misma zona geográfica que Charles, el padre de Laura, pero como ya he dicho, no pertenece a la misma familia (aunque el nombre nos suene de la famosa serie de tv, cambiando el Graham por Quinn).

Albert Graham Ingalls (16-1-1888, Elmira, Nueva York / 13-8-1958, Cranford, Nueva Jersey)

Graduado en la Cornell University de Nueva York, fue un astrónomo que se dedicó casi toda su vida a dirigir la sección de astronomía de una reconocida revista científica, la Scientific American. En sus artículos mostraba a los aficionados cómo construir sus propios telescopios y observar el cielo, y de sus estudios y artículos surgieron varios libros sobre el tema que llegaron a considerarse la base para la construcción de telescopios caseros. Poco después de jubilarse fue atropellado por un coche, y un año después murió por las heridas causadas en el accidente, que le había dejado paralítico. Tenía 70 años.

En su honor se nombraron un cráter lunar y un asteroide. El cráter llamado Ingalls se encuentra situado en el lado oculto de la Luna, y tiene un diámetro de 37 kilómetros. El asteroide 4875 Ingalls (también denominado 1991 DJ) pertenece al Cinturón de Asteroides, y fue descubierto el 19 de febrero de 1991 por un matrimonio de astrónomos japoneses que tiene en su haber una larga lista de descubrimientos espaciales (por si alguien los conoce, son Yoshio y Reiki Kushida).

Fotografía propiedad de Smithsonian Institution Archives: http://siarchives.si.edu/

viernes, 7 de octubre de 2011

Mi Ántonia, de Willa Cather

Estaba el otro día leyendo El largo invierno, de Laura Ingalls Wilder, cuando de pronto ví algo que me llamó mucho la atención. Laura quería ayudar a su padre a recoger gavillas en el campo, pero a su madre no le parecía bien. Decía que las mujeres no deberían trabajar en el campo, que sólo lo hacían las extranjeras y que ellas eran americanas y no estaba bien que hicieran un trabajo de hombres. Bueno, al final Laura se sale con la suya y ayuda a su padre, ahorrándole mucho dinero.

Dejando a un lado cualquier tipo de interpretación, lo que me llamó la atención es que hacía poco tiempo que había leído algo similar en otro libro. Se trata de Mi Ántonia, de la escritora norteamericana Willa Cather, en el que se narra la historia de unos inmigrantes de Bohemia (República Checa) que llegan a Nebraska, concretamente a un pueblo (ficticio, creo) llamado Black Hawk. Jim Burden, el narrador de la historia, viaja a dicho pueblo para vivir en la granja de sus abuelos tras quedar huérfano. Desde que llega, con once años, entabla una fuerte amistad con Tony (Ántonia), cuatro años mayor que él y que casi no habla nada de inglés, y vamos viendo cómo ambos van creciendo y buscando sus propios destinos.

No recuerdo exactamente qué personaje lo dijo, pero en el libro de Cather también se habla de que el trabajo en el campo es sólo para los hombres, y como mucho para las mujeres inmigrantes, pero no para las nativas. En fin, es solo una curiosidad más, y por eso aprovecho para recomendar la lectura de esta novela.

Wilella Sibert Cather (conocida como Willa Cather), la autora, nació en Winchester, Virginia, el 7 de diciembre de 1873, en el seno de una familia católica de origen irlandés, y pasó su infancia en Nebraska, en la época de la colonización de inmigrantes escandinavos y checos. Estudió en la Universidad de Nebraska, donde se presentó vestida de hombre con el nombre de William Cather. Antes de dedicarse en exclusiva a la literatura había trabajado de maestra y periodista, y había viajado mucho. Publicó su primera novela (Alexander´s Bridge) en 1912, cuando tenía casi 40 años de edad. Al año siguiente publicó O Pioneers!, con el que inicia uno de sus temas principales, el mundo de los colonos que conoció en su infancia. Otras obras suyas son Mi Ántonia (1918), One of Ours (1922), con la que ganó el Premio Pulitzer, Death Comes to the Archbishop (1927), Shadows on the Rock (1931), etc. Murió en Nueva York, el 24 de abril de 1947.

Aunque no tienen absolutamente nada que ver, pues una escribió libros para niños y otra para adultos, sí hay cierto paralelismo entre Laura Ingalls y Willa Cather (o al menos yo así lo veo). Ambas son casi coetáneas (Laura nació en el 1867 y Willa en el 1873). Ambas escribieron sobre la dura vida de los pioneros, Laura de forma más autobiográfica y Willa usando sus vivencias pero creando personajes ficticios. Y ambas describen con maestría la vida en las praderas, Laura en Kansas, Minnesota y Dakota del Sur, y Willa en Nebraska. Además, las dos fueron maestras y periodistas, y se dedicaron a la escritura a edades algo avanzadas (para lo que suele normal en los escritores). En este punto Laura gana a Willa ya que comenzó a publicar con más de 60 años. De todas formas no son comparables, ni en su obra ni en sus vidas. Willa Cather, por ejemplo, era una mujer muy independiente y que no se regía por convencionalismos de la época. Ya he contado que se presentó en la universidad vestida de hombre y con nombre masculino, y además vivió 40 años con su compañera, Edith Lewis, cosas todas ellas que no creo que fueran muy corrientes en su época.

En fin, un buen libro escrito por una mujer muy interesante.

lunes, 3 de octubre de 2011

Receta: Patatas bravas

Nuevamente echo mano de La cocina de Manolita y Marcelino (Plaza & Janes, 2010) para probar una nueva receta, receta que por cierto he probado a hacer un montón de veces, siempre sin mucho éxito. Y al igual que me pasó con las almejas a la marinera, confieso que esta de bravas me ha encantado. Dos recetas probadas, dos éxitos rotundos. Me gusta este libro.

Son recetas sencillas, de las de toda la vida, pero es que con el tiempo estas son las que me llaman más la atención. Y esta de las patatas bravas no lograba hacerla bien del todo. El problema es que hay miles de recetas de la salsa brava, y no siempre que las como por ahí me gustan, la verdad. Pero esta de los amigos de El asturiano tiene algo especial, y creo que es su sencillez. Lleva pocos ingredientes, y se hace en poco tiempo. En realidad es una salsa de tomate un pelín picante y con un leve toque a vinagre. Yo la he servido junto a un poco de alioli (bueno, una lactoajonesa, una mayonesa de leche con ajo; hace años que no hago la mayonesa con huevo). Por supuesto, los autores del libro (Itziar Miranda y Manuel Baqueiro) advierten de que es un plato muy calórico y con un exceso de grasas, y que no conviene abusar de él. Una tapita de vez en cuando está bien, o una racioncita entre varios está mejor (por la compañía digo).

Los ingredientes que se necesitan son:

  • 1 kg de patatas
  • 400 g de tomates maduros
  • Una cucharadita de harina
  • Una cucharada de pimentón picante
  • ½ vaso de vinagre
  • Una cucharada de aceite de oliva
  • Sal al gusto

Rehogar los tomates pelados y rallados en una cucharada de aceite. Añadir el vinagre, el pimentón picante y la harina, y sazonar al gusto. Mezclar todo bien y reservar.

Pelar las patatas y cortarlas en cuadraditos. Freirlas en abundante aceite caliente, primero a temperatura media para que se hagan bien por dentro, y al final subir la temperatura para que se doren por fuera. Escurrirlas con papel para que absorba el exceso de aceite, añadir sal y servir con la salsa de tomate.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Victor French

Victor Edwin French nació el 4 de diciembre de 1934 en Santa Barbara, California, y falleció el 15 de junio de 1989, con 54 años de edad, en Los Angeles, California.

Su padre, Ted French, fue actor y doble en películas del oeste en los años 40, y así comenzó también su carrera su hijo Victor, como doble en westerns televisivos. Su debut fue en un pequeño papel en Lassie (1954). Como otros miembros de la serie La casa de la pradera, participó en Bonanza, pero sin duda el papel que le dio fama mundial fue el de Isaiah Edwards en La casa de la pradera, donde actuó desde 1974 hasta 1977, y tras un paréntesis, desde 1981 hasta 1983. El otro papel de su vida fue el de Mark Gordon en Autopista hacia el cielo (1984-1989).

En 1977 dejó el rodaje de La casa de la pradera para rodar su propia serie, Carter Country, donde interpretaba a un policía de un pequeño pueblo. Cuando la serie terminó, Michael Landon permitió que volviera a su papel de Edwards, y ya rodó desde el 1979 hasta el final de la serie, en 1983.

Agente 44
French y Landon eran muy buenos amigos. La casualidad quiso que ambos murieran de cáncer a los 54 años. Ambos eran fumadores empedernidos desde muy jóvenes, y ambos fueron diagnosticados de sus respectivas enfermedades solo unos pocos meses antes de morir. Victor French en concreto fue diagnosticado de cáncer de pulmón en abril de 1989, y murió el 15 de junio de ese año, apenas dos meses después.

Estuvo casado dos veces y tuvo 3 hijos con su primera esposa.

Como curiosidad para los fans, era el agente 44 en la divertidísima serie Superagente 86.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Bear tracks y bear´s paw

Bear tracks
Estaba el otro día leyendo un blog americano sobre patchwork y de pronto leí un párrafo de uno de los libros de Laura Ingalls Wilder. Esto no es nada sorprendente, pues en Estados Unidos hay montones de fans de esta escritora, especialmente entre las aficionadas al patchwork. Bueno, en fin, me llamó mucho la atención un detalle, y es que en el párrafo del libro se hablaba de unas colchas de patch que estaban haciendo Mary y Laura aprovechando que el crudo invierno no les permitía hacer otras actividades fuera de casa, y lo que me sorprendió es que no me sonaba nada de lo que leía, a pesar de haberme leído dicho libro no hacía mucho tiempo. Justo en ese momento ví un comentario de Evam en mi entrada sobre la Negra Susana, hablando de que en ese mismo libro la nombraban sin la a final, y entonces me dí cuenta del montón de errores de traducción que deben tener los libros de Laura, o por lo menos este en cuestión, que no es otro que A orillas del río Plum.

En el capítulo 36 de A orillas del río Plum, titulado Invierno en la pradera, podemos leer: Mary estaba todavía cosiendo un sombrero con nueve retales. Laura empezó a hacer una colcha con pedazos de piel de oso. Era más difícil que el sombrero porque la colcha tenía costuras oblicuas, muy difíciles de alisar. Cada costura debía quedar completamente recta antes de que mamá le permitiera empezar otra, y a menudo Laura estaba varios días ocupada en una sola.

El original dice: Mary was still sewing nine-patch blocks. Now Laura started a bear's-track quilt. It was harder than a nine-patch because there were bias seams, very hard to make exactly right before Ma would let her make another, and often Laura worked several days on one short seam.

Cualquier parecido entre ambos párrafos es pura coincidencia. No me hace mucha gracia criticar, pero se nota que quien ha traducido este libro tiene poca idea de patchwork. Hasta cierto punto no me extraña, ya que el patchwork se puede decir que es conocido en España desde no hace mucho. Pero por otro lado, la edición española que estoy manejando es del 2003, o sea que no es tan antigua como se podría pensar. Me parece que ya podían haber hecho una revisión. Creo que hay una nueva edición, pero no tengo ni idea de si han arreglado estos fallos. Lo más gracioso del tema es que en los créditos del libro no dice quien es el/la traductor/a. Y no es que yo sea precisamente una experta ni en patchwork ni en inglés, pero hasta a mí se me hace raro leer esa traducción.

Bueno, lo que la autora quería contar es que Mary todavía estaba cosiendo sus bloques de nine-patch (nueve piezas). Laura comenzó a hacer una colcha de Bear´s track (huella o rastro de oso). Era más difícil que el nine-patch porque tenía costuras oblicuas, muy difíciles de hacer… (el resto está bien). Es decir, el bloque llamado Bear´s track está formado por pequeñas piezas cortadas al biés (en diagonal), que hay que coser con mucho cuidado para que queden perfectas, y más si se hacen a mano, como hacía Laura. Los bloques de Mary eran cuadrados, por lo tanto más fáciles de hacer. Nada que ver con sombreros de nueve piezas ni colchas de pedazos de piel de oso.

Bear´s paw
Todo este rollo ha servido, al menos a mí, para conocer otro bloquecito más de patchwork, el bear track, muy parecido al bear´s paw, o garra de oso. Para poder hacerlos nada mejor que seguir las instrucciones de una maravillosa página llena de patrones:


Bear´s paw

Al final, de todos modos, me he hecho un buen lío y no sé ya cómo se llama realmente el bloque, puesto que lo he visto escrito de las dos formas, tanto bear´s track como bear tracks. Bueno, lo importante es el concepto.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Receta: Puré de verduras


Otra receta superfácil y muy socorrida, sobre todo para una cena ligerita, pues se hace en muy poco tiempo y encima sirve de aprovechamiento para reciclar las verduritas que nos queden en la nevera. Los ingredientes, pues, son variables, ya que depende de lo que tengamos a mano. Yo la suelo hacer así:

- cebolla
- zanahorias
- patatas
- agua
- sal
- una rebanada de pan
- aceite de oliva virgen extra

Picamos la verdura (no hace falta que sea en trozos demasiado pequeños pues luego vamos a batirlo). Echamos una cucharada o dos de aceite en una cazuela y rehogamos toda la verdura unos minutos. Cubrimos con agua, sin pasarnos ya que de lo contrario nos saldrá el puré demasiado líquido, aunque esto va en gustos. Dejamos hervir tapado a fuego suave durante unos 20 o 30 minutos. Echamos la sal y batimos con la batidora o pasamos por un pasapurés. Troceamos el pan en trocitos pequeños y freimos con aceite hasta que se doren. Servimos el puré acompañado con el pan frito.

martes, 20 de septiembre de 2011

Dabbs Greer

Robert William Greer nació el 2 de abril de 1917 en Fairview, Missouri, y falleció el 28 de abril de 2007, a los 90 años, en Pasadena, California. El nombre con el que era conocido, Dabbs, era en realidad el apellido de soltera de su madre.

En sus 54 años de carrera participó en más de 300 títulos, la mayoría capítulos de distintas series de televisión. La última película en la que participó fue La milla verde (1999) donde hace el papel de Tom Hanks de mayor. Pero, por poner algunos ejemplos, salía en series como Picket Fences, Diagnóstico asesinato, Ally McBeal, Roseanne, Starman, El gran héroe americano, Los ángeles de Charlie, El increíble Hulk, Cannon, La ley del revólver, Ironside, El virginiano, Bonanza, El fugitivo, Los invasores, Perry Mason, Lassie, Los intocables... Y participó también en películas como Con Air, De repente, un extraño, Quiero vivir, El terror del más allá, El último tren de Gun Hill, La invasión de los ladrones de cuerpos, Los crímenes del museo de cera, Julio César, Cautivos del mal, etc. La mayoría de sus trabajos son en calidad de actor secundario o de reparto.

Pero si por algo es conocido Dabbs Greer es sin duda por su papel del reverendo Robert Alden en La casa de la pradera (1974-1983).

Su debut fue en una película de 1938 titulada Jesse James, como extra. Cobraba 5 dólares al día, y él solía decir que era un buen dinero en esa época, más de lo que solían ver en mucho tiempo.

Greer murió por problemas en el riñón y en una válvula del corazón. Con su avanzada edad (90 años) no superó la operación que le hicieron para reparar dicha válvula. No dejó descendientes, pues nunca se casó ni tuvo hijos, y además era hijo único.

lunes, 19 de septiembre de 2011

La Negra Susana

De todos es conocido el cariño que los Ingalls tenían por sus mascotas. Quién no recuerda a Jack o a Bandido, dos preciosos perros que acompañan siempre a la familia en distintos momentos. Pero lo que no todos saben es que además de perros, los Ingalls tuvieron también gatos.

El primero de ellos fue una gata a la que llamaban Black Susan, la Negra Susana, supongo que porque era negra, ya que en el libro no se especifica. En La casa del bosque, la autora nos cuenta que en la casita vivían los padres, las tres niñas (Mary, Laura y el bebé Carrie) y un perro llamado Jack y una gata llamada la Negra Susana.

 La Negra Susana se dedicaba a cazar ratones y a dormir, especialmente en el ático, donde nadie la molestaba. En un capítulo del libro vienen a pasar las Navidades unos tíos de Laura junto con sus 3 hijos, y Jack no paraba de dar botes de alegría, porque así habría más gente con la que jugar, pero la Negra Susana huyó del ático y se fue a dormir al establo, donde estaría más tranquila. Menuda era la gatita, jeje.

Pues nada, me ha llamado mucho la atención que haya una gata con nombre propio en los libros de Laura Ingalls Wilder, y quería hacerle un pequeño homenaje. Después ya no se sabe más de ella, puesto que en el siguiente libro la familia Ingalls está ya de viaje rumbo al oeste, y sólo los acompaña Jack. Supongo que la gatita se quedó en los bosques de Wisconsin con alguno de los hermanos de Charles o con sus padres. La dura vida de los pioneros no está hecha para los gatos.


La imagen que acompaña esta entrada corresponde a una de las ilustraciones de Helen Moore Sewell para las primeras ediciones de La casa del bosque. Menos mal que se acordó de añadir a la gatita en sus dibujos. La foto es de mi negrito mimado.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Bolso con asas de madera

El otro día me compré unas asas redondas de las que imitan el bambú para hacerme un bolso para meter las labores de lana antes de que lleguen los fríos, ya que en cuanto empieza el otoño me encanta hacer cosas de lana a crochet. Venía conmigo mi madre y me dijo que ella tenía unas asas de un bolso de hace al menos 20 o 25 años, y que las guardó después de que el bolso se rompiera por si acaso le era útil. Así que le prometí hacerle un bolso con algo de estilo patchwork. Y dicho y hecho, a la semana lo tenía listo. No ha sido muy complicado. Sólo he hecho 6 rosetones de Grandma´s Flower Garden y los he aplicado sobre la tela. Por dentro tiene un forro de tela precioso y un bolsillo grande. Es un diseño muy sencillo porque es el primer bolso que hago de este tipo, y no he querido complicarme demasiado. He de decir que a mi madre le ha gustado mucho. El próximo será para mí, jeje.

Hay alguien a quien le ha gustado mucho también:


lunes, 12 de septiembre de 2011

El señor Edwards

Es un personaje de ficción de la novela de Laura Ingalls Wilder, La casa de la pradera. Cuando los Ingalls llegan al territorio indio conocen al señor Edwards, un cazador soltero que ha conseguido los derechos de asentamiento en la parcela cercana a la de los Ingalls, y que ayuda a Charles a construir su cabaña (a cambio de ayudarle a construir luego la de Edwards). Hacen muy buena amistad Charles y Edwards, y a las niñas Ingalls les encanta el personaje, pero Caroline tiene sus reservas al principio, pues lo considera un hombre demasiado “grosero”. De todas formas cambia de opinión en las primeras navidades que la familia pasa en la pradera, cuando Edwards atraviesa un buen trecho de terreno, incluido un río helado durante una terrible tormenta, sólo para traerles los regalos de Santa Claus a las niñas. Del resto de libros de Laura Ingalls, Edwards tiene una pequeña aparición en En las orillas del lago de Plata y en El largo invierno, donde finalmente se despide de la familia Ingalls.

Victor French con su sempiterna camisa de cuadros.

 En realidad se desconoce si el señor Edwards existió realmente o no, pero los estudiosos de la obra de Laura Ingalls Wilder opinan que parece más una composición de personas que la familia Ingalls fue conociendo a lo largo de los años y que de alguna manera Laura quiso homenajearles creando un personaje al que su familia adoraba. Aunque también hay quien le da un nombre propio: el de un granjero de origen inglés que emigró a Estados Unidos llamado Edmund Mason, aunque la vida de este no guarde mucho parecido con el señor Edwards que todos conocemos de los libros de Laura o de la serie televisiva. En fin, que nadie puede asegurar si este personaje existió o no.

Gregory Sporleder en su papel del señor Edwards.

En la serie de Michael Landon lo interpretó Victor French (4 de diciembre de 1934-15 de junio de 1989). En la miniserie de 2005 Gregory Sporleder hizo el papel de Edwards.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Nine-Patch 2

Continúo con mi trabajito de nine-patch. La verdad es que es duro coser y cortar en pleno verano, con todo el calorazo, pero la pasión me puede, y poquito a poco voy llenando la caja con los bloques.


Por otro lado, he buscado hasta la saciedad una imagen de la colcha de patchwork que hizo Mary Ingalls y que se encuentra expuesta en el Laura Ingalls Wilder / Rose Wilder Home & Museum, pero la verdad es que es una tarea muy difícil, porque no hay apenas nada. He encontrado sin embargo una imagen, que es la única que corre por internet. Creo que es interesantísimo por el hecho de conocer cómo se cosía en el siglo XIX, qué telas usaban, etc. Está hecha con bloques de nine-patch unidos con tiras de tela. A mí me parece muy bonita, aunque a veces dudo de mi parcialidad con este tema, jeje, porque todo lo relacionado con el patchwork y los Ingalls me gusta.