jueves, 31 de marzo de 2011

Grandmother´s Flower Garden

Sigo con mi repaso a las colchas de patchwork que aparecen en La casa de la pradera. En esta ocasión encontré un clásico en el mundo del patch, la conocida como El jardín de flores de la abuela (qué bonitos son los nombres relacionados con esta técnica de costura), una colcha formada por hexágonos de distintas telas y colores que unidas entre sí forman grandes rosetones coloridos. Tiene una característica peculiar, y es que solo se puede coser a mano. La máquina, pues, hay que aparcarla para hacer este quilt. Se le conoce con varios nombres: Grandmother´s Flower Garden, French Rose Garden o French Bouquet. Para ver patrones y modos de coser lo mejor es visitar este estupendo sitio: The Quilter´s Cache.

Y vamos con las imágenes. En esta vemos una panorámica del interior de la casita, correspondiente al episodio piloto de la serie de Michael Landon. A la derecha vemos la cama de los padres, con una colcha de cuadros en tonos pardos y grises, y a la izquierda vemos la colchita de la cama de Carrie, que es la Grandma´s Flower Garden que nos ocupa:


Y aquí vemos un primer plano de la camita con Caroline tapando a su hija pequeña:


Una de las cosas que más me llama la atención es que esta colchita tan bonita no vuelve a aparecer en la serie, aunque la de cuadros pardos de los padres sí sale. En fin, misterios de la tele.

martes, 29 de marzo de 2011

Receta: Tortitas de bacalao

Continúo con las recetas de Cuaresma y Semana Santa, y esta vez le toca el turno al que tal vez es mi plato favorito: las tortitas de bacalao. Aunque son muy fáciles de hacer y hoy en día tenemos todos los ingredientes en el mercado a nuestra disposición, procuro no obstante comerlas solo en esta época, y tal vez por eso siguen siendo mi comida favorita, y estoy todo el año deseando que llegue la Semana Santa.

Hay muchas formas de hacerlas, pero lo más difícil es conseguir que alguien te dé las cantidades exactas de ingredientes. Todo el mundo que conozco las hace "a ojo", y esto en principio suele asustar mucho a los principiantes de la cocina, pero creo que podemos conseguir que esto sea incluso un punto a favor, porque así podremos añadir los ingredientes en la cantidad que más nos guste.

Estas son las que siempre se han hecho en mi casa (y en las de mis tías), y no hace falta decir que mi madre las borda. Como no tengo cantidades pondré entre paréntesis las cantidades aproximadas que uso yo, pero ya digo, cada cual puede cambiarlas según su gusto personal.

  • Bacalao desmigado y desalado (unos 200 gramos)
  • Cebolleta (1 o 2)
  • Perejil (yo le pongo mucho porque me encanta, pero con una ramita es suficiente)
  • Ajo (yo le pongo 1 diente)
  • 2 o 3 huevos batidos
  • Una pizca de comino molido
  • Pimentón dulce (o colorante amarillo, un poco)
  • ½ cucharadita de bicarbonato (o de levadura)
  • Un poco de sal (cuidado, que el bacalao puede tener sal)
  • Un vaso de agua templada
  • Harina (la que admita)

Se mezcla todo bien picadito, echando harina hasta que quede una masa no muy espesa. Con una cuchara se cogen porciones y se echan en una sartén con abundante aceite de oliva caliente, dándoles la vuelta hasta dorarlas. Se sacan y se ponen sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Se sirven bien calientes, aunque frías están muy ricas también, especialmente con un café.

jueves, 24 de marzo de 2011

Trip around the World

La vuelta al Mundo es el nombre de la colcha que se muestra en la foto de la miniserie, la que está colgada en el granero. Es uno de los diseños más fáciles de hacer para las/los principiantes, y además uno de los más antiguos y favoritos de las quilters americanas.

Está formado por cuadraditos del mismo tamaño, empezando por uno central alrededor del cual se van formando vueltas de colores en forma de diamante. Las mujeres Amish, expertas quilters, llaman a este modelo con el nombre de Sunshine and Shadow (porque esa es otra, hay patrones que tienen varios nombres), aunque las Amish sólo usan colores lisos, no estampados.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Grandmother’s Pride

El Orgullo de la Abuela, ese es el nombre del bloque que aparece repetido en el quilt que puse el otro día para ilustrar el tema del patchwork en La Casa de la Pradera. He buscado y buscado por internet y no encontraba dicho bloque, hasta que hoy por fin lo encontré (gracias a Las Labores de Mercedes, donde en una de las fotos de su artículo lo ví, y esto me sirvió para iniciar mi investigación). Aquí está:

http://web.mac.com/chiaverini/Sylvias_Bridal_Sampler/Blocks.html#28

Cada uno de los bloques que componen una colcha de patchwork tiene un nombre y una historia concreta, relacionada con la cultura americana de la época de los pioneros. Los nombres hacen referencia a los distintos aspectos de la vida cotidiana de las mujeres que cosían dichas colchas o edredones. Por ejemplo hay nombres relacionados con la religión, como la Escalera de Jacob (Jacob´s Ladder) o la Capa de José (Joseph´s Coat) por nombrar sólo dos; nombres relacionados con la naturaleza, como la Garra de Oso (Bear Paw) o las Hojas y Diamantes (Leaves and Diamonds); nombres relacionados con ciudades o estados, como la Estrella de Ohio (Ohio Star) o la Cruz de Delaware (Delaware Crosspatch); nombres relacionados con la vida familiar, como el Orgullo de la Abuela (Grandmother´s Pride) o el Jardín de Flores de la Abuela (Grandmother´s Flower Garden); y así con todo lo imaginable, pues hay miles de tipos distintos de patrones de bloques y cada uno con su nombre.

Y bueno, mi afición por La casa de la pradera me ha hecho buscar este bloque, que tiene pinta de ser bastante antiguo y un poco pasado de moda por lo poco que he encontrado sobre él. Pero aquí está, un nuevo bloque de patchwork que conozco, y que tiene su encanto, la verdad.

sábado, 19 de marzo de 2011

Receta: Arroz con leche

Bueno, le llegó el turno a mi postre favorito, el arroz con leche. Sin duda un gran clásico de la cocina tradicional de Semana Santa y Cuaresma, aunque hoy en día se están perdiendo estas distinciones ya que se preparan todo tipo de platos durante todo el año. De todas formas intento hacer este delicioso postre sólo por estas fechas, porque no sé, parece que se disfrutan más las cosas si no se abusan de ellas y se comen en su época.


Como siempre, echo mano de mis libros de cocina para buscar la mejor de las recetas, y después de probar varios tipos de arroz con leche me quedo  con este de las Hermanas Clarisas, que no quiere decir que sea el mejor, sino que es el que a mí me gusta más, y encima es de lo más fácil. La receta es para unas 6 personas:
  • 200 g de arroz
  • 400 g de azúcar
  • 2 litros de leche
  • Un palito de canela en rama
Se ponen en una cazuela la leche y el arroz en frío, y se remueve mientras se va cociendo. Una vez que ha comenzado a hervir se echa el palo de canela. Cuando el arroz esté bien cocido, se añade el azúcar y se deja hervir un ratito. Se sigue dando vueltas para evitar que se pegue o se queme, hasta que adquiera el espesor necesario.

Se pone en una fuente y con una plantilla de cartón, perforada con el dibujo que se quiera, se espolvorea canela en polvo para adornarlo. Hay que esperar a que se enfríe bien y se le forme la nata encima.

Cocina monacal. Secretos culinarios de las Hermanas Clarisas. Editorial Planeta, S.A. Barcelona, 1995.

viernes, 18 de marzo de 2011

Un poco de patchwork

Una de las cosas que más me gustan es el patchwork, al que me aficioné por casualidad con unos fascículos de costura que tenía por casa y a los que la verdad que no les había prestado mucha atención. Pero un día me puse a leerlo todo poco a poco y ví por primera vez esa técnica que mezcla tejidos y colores uniendo a mano o a máquina trocitos de telas distintas. Y me enamoré del patchwork.

No soy ni mucho menos una experta. Ni siquiera soy constante, porque uno de mis defectos es precisamente lo que me disperso con las aficiones. Pero sí he hecho ya mis pinitos en esta técnica de costura, y sólo puedo decir que me encanta. Cada vez que veo una peli me fijo mucho en las colchas, y desde luego en La casa de la pradera salen bastantes. Iré poniendo las que pueda “cazar”.


Empiezo con esta colcha que aparece en el episodio piloto de la serie de Michael Landon. Cuando Charles construye la casa están varios días sin puerta, hasta que no tiene más remedio que hacer una para protegerse de los lobos. Pues bien, mientras tanto ponen esta colcha en la puerta. Aquí vemos a la pequeña Carrie con su inseparable muñeca de trapo entrando en la casa:



Y aquí la vemos desde fuera, con Charles y su hija Laura vigilando a los lobos, junto a mi adorado Jack:




La imagen es muy parecida a la ilustración de Garth Williams en el segundo tomo de la serie de libros, precisamente el titulado La casa de la pradera. Por tanto la serie de tv intentó recrear el auténtico ambiente que se respira en el libro.



No ocurre lo mismo en la miniserie de 2005, donde no colocan un edredón en la puerta de casa pero sí en el granero (¿?):




Es la escena en que llegan los indios a la casa y sólo están las niñas y la madre. El padre había atado a Jack y prohibió terminantemente que lo soltaran mientras él estuviera fuera de cacería, sabedor el bueno de Charles que los indios no dudarían en matar al perro si se sentían atacados. Hay bastante que comentar de esta miniserie, porque la verdad es que se han tomado muchas "licencias artísticas", empezando por comerse el personaje de Carrie, que aunque la pobre era muy chiquitina y no pintaba mucho, existía (me baso en los libros, claro, en los que Carrie aparece desde el primer libro).

miércoles, 16 de marzo de 2011

Michael Landon (y II)

En 1974 Landon rodó el episodio piloto de La casa de la pradera, donde interpreta a Charles Ingalls y en la que se mantuvo al frente como actor, director, guionista y productor hasta mediados de la novena y última temporada, en la que sólo aparece como productor, llegando a rodar tres películas para cerrar por completo la serie.

De esta serie surgió un spin-off llamado Padre Murphy (1981-83) dirigido y producido por Michael Landon, y protagonizado por algunos de los actores de La casa de la pradera, como Merlin Olsen o Moses Gunn, y dirigido por los mismos directores de la serie origen, como son William F. Claxton, Victor French, Leo Penn o el mismo Michael Landon.

Landon hizo varias películas para televisión, pero destacan dos: El corredor solitario y El hijo de Sam, ambas con tintes autobiográficos. En 1984 estrenó su última y exitosa serie, Autopista hacia el cielo, junto a su amigo Victor French, y que se mantuvo durante 5 temporadas, hasta la muerte de French en 1989.

El 1 de julio de 1991 falleció Michael Landon en Malibú, California, con tan sólo 54 años de edad, a causa de un cáncer de páncreas.

Si hay algo que llama la atención de este hombre es lo bien que hablan de él todos los que lo conocieron y trabajaron con él. Durante los rodajes lo pintan como un director comprensivo y cariñoso, siempre y cuando los actores fueran profesionales, aunque en el momento en que alguien no se comportara de forma profesional, Landon podía sacar un lado más desconocido y borde. Destacan los que lo conocieron su sentido del humor y su afición por gastar bromas, como una vez que se metió una rana en la boca y se acercó a un grupo de mujeres que estaban en el set de La casa de la pradera, y cuando abrió la boca salió la rana, provocando el griterío entre las féminas.

Sin embargo, él mismo confesó que para llevar ese ritmo frenético de trabajo tuvo que echar mano del alcohol y las anfetaminas, sin contar con su afición por el tabaco (se fumaba unas 4 cajetillas diarias). En las últimas temporadas de La casa de la pradera, Landon se enamoró de una de las maquilladoras de la serie, y se casó con ella en 1981 tras divorciarse de su segunda esposa (a la que había conocido durante el rodaje de Bonanza, y con la que llevaba casi 20 años casado y compartía 4 hijos). Esto fue un duro golpe para la cadena NBC, que había explotado la imagen de padre de familia ejemplar que retrataba en la serie, y provocó por ejemplo que la actriz Melissa Gilbert dejara de hablarle. Además tenía una manía excesiva por controlar todo, especialmente cuando otro director tenía que dirigir algún capítulo de sus series. Al final él siempre tenía que darle su toque, porque no soportaba que otra persona, aunque fuera de su entera confianza, le diera otro enfoque a lo que él había escrito o pensado.

Tuvo 9 hijos de tres esposas distintas, 3 de los cuales, los primeros, fueron adoptados. Se dejó el pelo largo después de ver en 1949 la película Sansón y Dalila, en la creencia de que el pelo largo le daría más fuerza, como a Sansón (hay que pensar que en esa época era deportista). Hace un par de años murió su hijo mayor, Mark, con 60 años.

martes, 15 de marzo de 2011

Michael Landon (I)

Michael Landon, cuyo verdadero nombre era Eugene Maurice Orowitz, nació el 31 de octubre de 1936 en Queens, Nueva York. De padre judío y madre católica irlandesa, Landon contaba que el carácter de su madre le marcó (para mal) ya que era una mujer bastante neurótica que tuvo varios intentos de suicidios, y que llegaba por ejemplo al extremo de colgar las sábanas mojadas de su hijo (que tenía incontinencia urinaria) para que las vieran todos sus vecinos, lo que obligaba al pequeño Eugene a volver rápidamente del colegio para recogerlas y que no las vieran sus compañeros de clase. Dicen que el papel de la señora Oleson lo creó pensando en su madre, exagerándolo y ridiculizándolo un poco. Por el contrario, adoraba a su padre a pesar de que éste pasaba poco tiempo con su hijo. Por tanto su infancia no fue precisamente feliz, pues aparte los niños se solían reir de sus orejas de soplillo y se metían con él por el origen judío de su padre. Todo esto hizo que Landon creciera como un niño solitario y tímido.

A pesar de todo intentó superar sus problemas y se refugió en el deporte, donde destacaba como lanzador de jabalina. Esta habilidad le hizo ganar una beca para la Universidad de los Angeles, pero una lesión en los ligamentos del hombro le hizo cambiar los estudios universitarios por la interpretación. Cambió su nombre por el de Michael Landon, por el que será conocido a partir de ahora (parece ser que el nombre lo eligió consultando una guía de teléfonos). Pronto empezó a participar en algunas series y películas, entre las que destaca su papel protagonista en la película de bajo presupuesto de 1957, I Was a Teenage Werewolf (Yo fuí un hombre lobo adolescente).

Después de algunas intervenciones en varias series, por fin le vino su oportunidad con Bonanza, serie que se mantuvo en antena durante 14 años (1959-1973), convirtiéndose en una de las series más longevas de la televisión, y que catapultaría a Landon al estrellato. Aquí fue donde Michael Landon se formó realmente como actor, guionista y director, ya que comenzó a escribir los guiones de algunos capítulos y a dirigirlos. Mantuvo muy buenas relaciones con todo el personal, tanto artístico como técnico, y forjó una buenísima amistad para el resto de su vida con Lorne Greene, que interpretaba a su padre en la serie.

Después de 14 temporadas, Bonanza se suspendió por las bajas audiencias en 1973, provocadas por el cambio de horario de la serie y sobre todo por la repentina muerte el año anterior de uno de sus protagonistas, precisamente el más querido por el público: Dan Blocker (Hoss Cartwright en la serie).

lunes, 14 de marzo de 2011

Receta: Salsa de tomate casera

Sigo con la cocina de cuaresma y hoy quiero mostrar mi salsa de tomate favorita. La ví por primera vez en el programa del cocinero inglés Jamie Oliver, En casa de Jamie Oliver, en Canal Cocina, aunque creo que es también la favorita de mucha gente porque la he visto después en muchos sitios. La verdad es que es una receta facilísima y rápida, aparte de deliciosa. Jamie la recomienda especialmente para las pizzas, pero yo la uso para todo porque me encanta. 

Se necesitan unos 4 dientes de ajo (aunque la cantidad de los ingredientes va más bien al gusto personal de cada uno), un kilo de tomates, un manojo de albahaca fresca, aceite, sal y pimienta. Jamie usa tomates de lata enteros, aunque se pueden usar triturados o bien naturales, como me gusta a mí. En una sartén o cazuela se echa aceite y se añaden los ajos cortados en láminas. Cuando estén dorados se echa la albahaca, y después los tomates, y se deja hacer un poco. Se pasa por el chino y se añade sal y pimienta al gusto, y se deja hacer otro poco hasta que la salsa esté a nuestro gusto (más o menos hecho). En las pizzas está deliciosa, pero también con la pasta cocida, o con unas patatitas fritas y huevos estrellados. En fin, con lo que queramos. No me gusta el bacalao, pero seguro que con el bacalao en tomate, tan típico de estas fechas, también está buena.

jueves, 10 de marzo de 2011

Receta: Potaje de garbanzos y habichuelas

Ayer fue miércoles de ceniza, fecha que da comienzo a la Cuaresma. Llegan por fin los potajes de vigilia, las tortitas de bacalao y sobre todo los exquisitos dulces y postres de Semana Santa. Sé que esto no tiene mucho que ver con mi serie favorita, entre otras cosas porque ellos como mucho celebrarían la Pascua, pero bueno, es que esta es una de mis épocas favoritas del año, junto con la Navidad, y buena culpa de ello la tiene la gastronomía típica.

Intentaré poner durante estas próximas semanas algunas de mis recetas favoritas de Cuaresma, y hoy empezaré con este delicioso guiso que siempre se ha cocinado en mi casa y que es uno de los que más me gustan. En reallidad no sé si es de Cuaresma, porque en casa de mi madre se ha hecho en cualquier época del año, pero quitándole el choricito perfectamente es un buen plato de vigilia. Conste que a mí esto de la religión no me va mucho, pero me gusta guardar las tradiciones, al menos las buenas como esta de la comida. Y bueno, voy ya con la receta:

Ingredientes:
  • 250 g de garbanzos
  • 250 g de habichuelas (alubias)
  • Un tomate
  • Un pimiento
  • Dos dientes de ajo
  • Una cebolla
  • Una o dos hojas de laurel
  • Una pizca de comino molido
  • Una cucharada de pimentón dulce
  • Una patata
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un trozo de chorizo (opcional)
  • Agua
  • Sal
La noche anterior ponemos en remojo los garbanzos y las habichuelas en un  recipiente con agua y un pelín de sal. Al día siguiente escurrimos las legumbres y metemos en una olla a presión los garbanzos, las habichuelas, el tomate, el pimiento, la cebolla, el ajo, el chorizo, el laurel, el pimentón, el comino y un chorreón de aceite. Todo en frío. Cubrimos de agua, tapamos y dejamos cocer durante unos 40 minutos. Pasado ese tiempo abrimos la olla (cuando deje de salir vapor, naturalmente) y añadimos la patata cortada en trozos. Aprovechamos y batimos las verduras con la batidora, y echamos el batido en la olla. Con ello conseguiremos que el caldo se espese y sobre todo que las verduras no se vean, cosa a veces indispensable con ciertos comensales, especialmente niños. Dejamos cocer a fuego lento hasta que la patata esté tierna. Añadimos la sal una vez hecho el guiso. Si sobra algo para otro día, se le puede añadir un puñado de arroz, y está buenísimo también.

domingo, 6 de marzo de 2011

Garth Williams y los libros de La casa de la pradera

Cuando lo contrataron para ilustrar los libros de La casa de la pradera, Williams pensó que lo mejor que podía hacer era visitar a la autora, Laura Ingalls Wilder, que en esa época andaba alrededor de los 80 años, en su granja de Missouri. Garth Williams había vivido en una granja cuando era pequeño, sin electricidad ni agua corriente, y esto le ayudó a ambientar de forma más realista sus dibujos. Allí en Missouri, en la casa de Laura, Williams vio la colcha de patchwork que Mary Ingalls cosió antes de quedarse ciega, y que sale en las novelas. De vez en cuando nos va narrando cómo su hermana Mary cosía su “centón” en sus ratos libres. Reconozco que la primera vez que ví la palabra en cuestión en uno de los libros de Laura Ingalls no tenía ni idea de lo que era. Me imaginé que era una colcha de patchwork, pero lo comprobé en el diccionario, y según el de la Real Academia Española de la Lengua, una de sus acepciones es 1. m. Manta hecha de gran número de piezas pequeñas de paño o tela de diversos colores.

Para meterse más de lleno en la ambientación de los libros, Williams planeó un viaje de 10 días a los principales enclaves en los que se desarrollan las historias, principalmente en las praderas de Kansas, en la ribera del río Plum y en Walnut Grove (estos dos últimos en el estado de Minnesota). Él buscaba indicios de que las historias de la señora Wilder eran reales, o al menos de que estuvieron basadas en la realidad. Lógicamente no quedaban los restos de las casas, pero después de mucho buscar encontró al fin algo, un hueco en la orilla del Plum que probablemente señalaba el sitio donde estuvo la casa de los Ingalls. Todo lo que le rodeaba encajaba con las descripciones de Laura.

La realidad es que Williams quería ver que el hogar de los Ingalls no era un cobertizo triste y oscuro como algunos decían que debió ser, sino un refugio alegre rodeado de una maravillosa naturaleza, tal y como Laura lo describía en sus libros. Y precisamente así lo dibujó Williams, tal y como Laura y él lo vieron, y tal y como lo han visto y lo seguimos viendo todas las generaciones de lectores de esta autora tan querida.

viernes, 4 de marzo de 2011

Crónica social: separación

Es una forma fina y antigua de decir "cotilleo" o crónica rosa o del corazón. Bueno, la cuestión es que estos días atrás se ha producido un hecho del que no tengo más remedio que hacerme eco, pues afecta a una de las protagonistas de  La casa de la pradera. Se trata de la separación de Melissa Gilbert, de 46 años de edad, nuestra querida Laura Ingalls en la ficción, de su marido Bruce Boxtleiner, de 60. La noticia saltó a los medios el pasado día 1 de marzo, y la dio el representante de la actriz.

Melissa y Bruce llevaban casados 16 años, y tenían un hijo en común, de 15 años, pero aparte compartían 3 hijos más: un hijo de Melissa de un matrimonio anterior y dos de Bruce con su anterior esposa. En el comunicado que han dado piden respeto y privacidad en estos duros momentos.

Queda pues dicho para actualizar la información de nuestra serie favorita. Esperemos que les vaya bien a partir de ahora aunque sea por separado.

jueves, 3 de marzo de 2011

Garth Williams


Tal vez este nombre no nos diga nada, pero es una de las personas que contribuyó al éxito de los libros de Laura Ingalls Wilder. Se trata del ilustrador de sus novelas. Este hombre, de nombre Garth Montgomery Williams, nació en Nueva York el 16 de abril de 1912. Sus padres, ingleses, también eran artistas, él dibujante y ella pintora de paisajes, por lo que es fácil imaginar que en esa casa se respiraba arte por todos los rincones.

Su familia se trasladó a una granja de New Jersey donde creció en estrecho contacto con la naturaleza y los trabajos y animales de granja, lo que más tarde sin duda influiría en su obra. A los 10 años, tras el divorcio de sus padres, se traslada con su madre a Inglaterra, donde decide estudiar arquitectura, pero al final se decanta por la pintura y la escultura. Gracias a una de sus esculturas gana una beca en Roma tras graduarse en la Royal Academy of Art de Londres.

Durante la 2ª Guerra Mundial trabajó como voluntario en una ambulancia de la Cruz Roja, y su trabajo consistía en recoger los muertos y heridos de las calles de Londres, pero fue herido en un ataque aéreo y regresó a los EEUU en 1942. Allí intentó ser dibujante en el New Yorker, pero su trabajo fue rechazado (según decía él porque su estilo se consideró demasiado salvaje y europeo), aunque sí publicó algunos dibujos en la revista. Sin embargo su gran oportunidad le llegó de la mano de la editora de libros infantiles de la Harper and Row, Ursula Nordstrom, quien le contó que estaba esperando un manuscrito que tal vez él podría ilustrar. Casualmente el manuscrito llegó con una nota del autor pidiendo a Garth Williams como ilustrador. Ese autor era E. B. White, y el libro era “Stuart Little”, considerado desde entonces un clásico de la literatura infantil. Fue tanto el éxito de este libro, que Williams decidió dedicarse a tiempo completo al trabajo de ilustrador de libros infantiles, así que pocos años después, en el 1952, White y Williams colaboraron de nuevo en otro libro, “La telaraña de Carlota”, la historia de una araña que salva la vida de un cerdito. Nuevamente el éxito les acompañó tanto de crítica como de público, y en resumen todos los buenos adjetivos que le dedicaron a los dibujos de Williams se podrían resumir en uno: adorable, sin duda el adjetivo que mejor define la obra de este dibujante.

En los años 50, Williams ilustró “La casa de la pradera”, de Laura Ingalls Wilder, y sus secuelas, aparte de otros libros.

En el 1958 escribió e ilustró un libro titulado “The Rabbits´Wedding”, que fue muy polémico porque hablaba de la boda entre un conejo blanco y otro negro. El Consejo de Ciudadanos Blancos de Alabama lo acusó de promover la integración racial, y consiguió que se quitara de la circulación en las librerias de Alabama. El autor contraatacó aduciendo que no fue escrito para adultos ya que no tenía ningún mensaje oculto de odio. Pero bueno, en esa época ya sabemos cómo se las gastaban en el sur de EEUU.

Los últimos 40 años de su vida los pasó Williams entre su hacienda de Guanajuato, México, y su casa de San Antonio, Texas. Murió el 8 de mayo de 1996, dejando esposa y 6 hijos (5 hijas y un hijo de 4 esposas distintas). Su hija mayor, Fiona, fue su modelo para el personaje de Fern, la niña de “La telaraña de Carlota”.