domingo, 6 de marzo de 2011

Garth Williams y los libros de La casa de la pradera

Cuando lo contrataron para ilustrar los libros de La casa de la pradera, Williams pensó que lo mejor que podía hacer era visitar a la autora, Laura Ingalls Wilder, que en esa época andaba alrededor de los 80 años, en su granja de Missouri. Garth Williams había vivido en una granja cuando era pequeño, sin electricidad ni agua corriente, y esto le ayudó a ambientar de forma más realista sus dibujos. Allí en Missouri, en la casa de Laura, Williams vio la colcha de patchwork que Mary Ingalls cosió antes de quedarse ciega, y que sale en las novelas. De vez en cuando nos va narrando cómo su hermana Mary cosía su “centón” en sus ratos libres. Reconozco que la primera vez que ví la palabra en cuestión en uno de los libros de Laura Ingalls no tenía ni idea de lo que era. Me imaginé que era una colcha de patchwork, pero lo comprobé en el diccionario, y según el de la Real Academia Española de la Lengua, una de sus acepciones es 1. m. Manta hecha de gran número de piezas pequeñas de paño o tela de diversos colores.

Para meterse más de lleno en la ambientación de los libros, Williams planeó un viaje de 10 días a los principales enclaves en los que se desarrollan las historias, principalmente en las praderas de Kansas, en la ribera del río Plum y en Walnut Grove (estos dos últimos en el estado de Minnesota). Él buscaba indicios de que las historias de la señora Wilder eran reales, o al menos de que estuvieron basadas en la realidad. Lógicamente no quedaban los restos de las casas, pero después de mucho buscar encontró al fin algo, un hueco en la orilla del Plum que probablemente señalaba el sitio donde estuvo la casa de los Ingalls. Todo lo que le rodeaba encajaba con las descripciones de Laura.

La realidad es que Williams quería ver que el hogar de los Ingalls no era un cobertizo triste y oscuro como algunos decían que debió ser, sino un refugio alegre rodeado de una maravillosa naturaleza, tal y como Laura lo describía en sus libros. Y precisamente así lo dibujó Williams, tal y como Laura y él lo vieron, y tal y como lo han visto y lo seguimos viendo todas las generaciones de lectores de esta autora tan querida.

1 comentario:

  1. Que emoción, me encantaría ver los libros ilustrados por él

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