jueves, 10 de marzo de 2011

Receta: Potaje de garbanzos y habichuelas

Ayer fue miércoles de ceniza, fecha que da comienzo a la Cuaresma. Llegan por fin los potajes de vigilia, las tortitas de bacalao y sobre todo los exquisitos dulces y postres de Semana Santa. Sé que esto no tiene mucho que ver con mi serie favorita, entre otras cosas porque ellos como mucho celebrarían la Pascua, pero bueno, es que esta es una de mis épocas favoritas del año, junto con la Navidad, y buena culpa de ello la tiene la gastronomía típica.

Intentaré poner durante estas próximas semanas algunas de mis recetas favoritas de Cuaresma, y hoy empezaré con este delicioso guiso que siempre se ha cocinado en mi casa y que es uno de los que más me gustan. En reallidad no sé si es de Cuaresma, porque en casa de mi madre se ha hecho en cualquier época del año, pero quitándole el choricito perfectamente es un buen plato de vigilia. Conste que a mí esto de la religión no me va mucho, pero me gusta guardar las tradiciones, al menos las buenas como esta de la comida. Y bueno, voy ya con la receta:

Ingredientes:
  • 250 g de garbanzos
  • 250 g de habichuelas (alubias)
  • Un tomate
  • Un pimiento
  • Dos dientes de ajo
  • Una cebolla
  • Una o dos hojas de laurel
  • Una pizca de comino molido
  • Una cucharada de pimentón dulce
  • Una patata
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un trozo de chorizo (opcional)
  • Agua
  • Sal
La noche anterior ponemos en remojo los garbanzos y las habichuelas en un  recipiente con agua y un pelín de sal. Al día siguiente escurrimos las legumbres y metemos en una olla a presión los garbanzos, las habichuelas, el tomate, el pimiento, la cebolla, el ajo, el chorizo, el laurel, el pimentón, el comino y un chorreón de aceite. Todo en frío. Cubrimos de agua, tapamos y dejamos cocer durante unos 40 minutos. Pasado ese tiempo abrimos la olla (cuando deje de salir vapor, naturalmente) y añadimos la patata cortada en trozos. Aprovechamos y batimos las verduras con la batidora, y echamos el batido en la olla. Con ello conseguiremos que el caldo se espese y sobre todo que las verduras no se vean, cosa a veces indispensable con ciertos comensales, especialmente niños. Dejamos cocer a fuego lento hasta que la patata esté tierna. Añadimos la sal una vez hecho el guiso. Si sobra algo para otro día, se le puede añadir un puñado de arroz, y está buenísimo también.

2 comentarios:

  1. Los potajes para tí, yo me quedo con las tortitas de bacalao. Lo malo es que este año es muy tarde la Semana Santa, que ya tengo ganas de comer unas buenas tortitas...

    ResponderEliminar
  2. Pues a mi si me gustan los potajes. Aunque esté en concreto no sea uno de mis favoritos.

    ResponderEliminar