lunes, 19 de septiembre de 2011

La Negra Susana

De todos es conocido el cariño que los Ingalls tenían por sus mascotas. Quién no recuerda a Jack o a Bandido, dos preciosos perros que acompañan siempre a la familia en distintos momentos. Pero lo que no todos saben es que además de perros, los Ingalls tuvieron también gatos.

El primero de ellos fue una gata a la que llamaban Black Susan, la Negra Susana, supongo que porque era negra, ya que en el libro no se especifica. En La casa del bosque, la autora nos cuenta que en la casita vivían los padres, las tres niñas (Mary, Laura y el bebé Carrie) y un perro llamado Jack y una gata llamada la Negra Susana.

 La Negra Susana se dedicaba a cazar ratones y a dormir, especialmente en el ático, donde nadie la molestaba. En un capítulo del libro vienen a pasar las Navidades unos tíos de Laura junto con sus 3 hijos, y Jack no paraba de dar botes de alegría, porque así habría más gente con la que jugar, pero la Negra Susana huyó del ático y se fue a dormir al establo, donde estaría más tranquila. Menuda era la gatita, jeje.

Pues nada, me ha llamado mucho la atención que haya una gata con nombre propio en los libros de Laura Ingalls Wilder, y quería hacerle un pequeño homenaje. Después ya no se sabe más de ella, puesto que en el siguiente libro la familia Ingalls está ya de viaje rumbo al oeste, y sólo los acompaña Jack. Supongo que la gatita se quedó en los bosques de Wisconsin con alguno de los hermanos de Charles o con sus padres. La dura vida de los pioneros no está hecha para los gatos.


La imagen que acompaña esta entrada corresponde a una de las ilustraciones de Helen Moore Sewell para las primeras ediciones de La casa del bosque. Menos mal que se acordó de añadir a la gatita en sus dibujos. La foto es de mi negrito mimado.

5 comentarios:

  1. Hombre, llamándose como se llamaba, lo más normal es que fuera negra, digo yo... También me imagino que los gatos nunca acompañaban a las familias al mudarse, sino que más bien abrirían las puertas a los gatos "callejeros" para que entraran en las casas una vez que se instalaban en ellas. Los perros siempre han sido una especie de inversión económica: vigilaban las casas, ayudaban con el ganado, llevaban pequeñas cargas, etc., pero los gatos, ¿qué utilidad iban a tener afuera aparte de comerse a los ratones?

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  2. Hola, Valeria. En uno de los libros posteriores (no recuerdo cuál), creo que viene un familiar de los Ingalls de visita y les habla de la familia que ha quedado en otras partes del país, y se nombran a los descendientes de la Negra Susana, así que la gata se quedaría en los Grandes Bosques y allí tendría descendencia.

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  3. Muchas gracias por tu aportación, Anónimo. Todavía no he llegado a ese libro que dices (que creo que es el de "Aquellos años dorados"), pero estaré pendiente cuando llegue para leer ese capítulo que dices. Yo ahora mismo estoy con "El largo invierno", así que me quedan dos más.

    Eva, en "La pequeña ciudad en la pradera", tanto Charles como Caroline están desesperados con los ratones en casa. Incluso una noche un ratón le come un mechón de pelo a Charles mientras duerme. Y Caroline no podía dejar a la vista nada de comida. Ambos echan de menos un gato en casa, pero los gatos según cuenta Charles son dificilísimos de encontrar en esa época. Al final compra una minurria con los ojos cerrados todavía por 50 centavos, lo cual era todo un dinero en esa época, pero lo dan por bien gastado. Imagina si eran importantes los gatos. Yo es que soy muy de gatos, ¿se nota? jeje.

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  4. Si mal no creo entender -y lo tengo muy fresquito porque lo estoy leyendo ahora en el libro del lago de la Plata- la tía Docia, al dar noticias de toda la familia a los Ingalls, les cuenta que la gata (la negra Susan, sin terminar en "a") sigue viviendo en la misma casa, a pesar de las diferentes familias que ya han pasado por ella. No veas, no va a dar que hablar ni ná la historia de la gata...

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  5. Jaja, pues sí que se estira la historia de la gatita.

    Bueno, gracias también por tu aporte. Curiosamente estaba yo también comprobando un error de traducción en ese libro que lees (yo ni me dí cuenta cuando lo leí, la verdad). Ya hablaré del tema en una nueva entrada, porque es bastante interesante. Va de patchwork, jeje.

    Chao.

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