lunes, 3 de octubre de 2011

Receta: Patatas bravas

Nuevamente echo mano de La cocina de Manolita y Marcelino (Plaza & Janes, 2010) para probar una nueva receta, receta que por cierto he probado a hacer un montón de veces, siempre sin mucho éxito. Y al igual que me pasó con las almejas a la marinera, confieso que esta de bravas me ha encantado. Dos recetas probadas, dos éxitos rotundos. Me gusta este libro.

Son recetas sencillas, de las de toda la vida, pero es que con el tiempo estas son las que me llaman más la atención. Y esta de las patatas bravas no lograba hacerla bien del todo. El problema es que hay miles de recetas de la salsa brava, y no siempre que las como por ahí me gustan, la verdad. Pero esta de los amigos de El asturiano tiene algo especial, y creo que es su sencillez. Lleva pocos ingredientes, y se hace en poco tiempo. En realidad es una salsa de tomate un pelín picante y con un leve toque a vinagre. Yo la he servido junto a un poco de alioli (bueno, una lactoajonesa, una mayonesa de leche con ajo; hace años que no hago la mayonesa con huevo). Por supuesto, los autores del libro (Itziar Miranda y Manuel Baqueiro) advierten de que es un plato muy calórico y con un exceso de grasas, y que no conviene abusar de él. Una tapita de vez en cuando está bien, o una racioncita entre varios está mejor (por la compañía digo).

Los ingredientes que se necesitan son:

  • 1 kg de patatas
  • 400 g de tomates maduros
  • Una cucharadita de harina
  • Una cucharada de pimentón picante
  • ½ vaso de vinagre
  • Una cucharada de aceite de oliva
  • Sal al gusto

Rehogar los tomates pelados y rallados en una cucharada de aceite. Añadir el vinagre, el pimentón picante y la harina, y sazonar al gusto. Mezclar todo bien y reservar.

Pelar las patatas y cortarlas en cuadraditos. Freirlas en abundante aceite caliente, primero a temperatura media para que se hagan bien por dentro, y al final subir la temperatura para que se doren por fuera. Escurrirlas con papel para que absorba el exceso de aceite, añadir sal y servir con la salsa de tomate.

2 comentarios:

  1. Sí hombre, compartir comida es un rollo. Lo bueno es comértelo tú tó y sobre todo si está rico. Yo recuerdo haber comido en un sitio (pero no recuerdo cual sitio) unas patatas bravas im-prezionantes (creo que rea una de las veces que he ido a Madrid), pero ahora las pido en otros sitios y ya no me gustan tanto.

    ResponderEliminar
  2. Yo recuerdo unas de mi época de estudiante (del insti). Nunca las he probado iguales tampoco. Estas que hice me gustaron muchísimo.

    ResponderEliminar