miércoles, 30 de noviembre de 2011

Receta: Batata asada



Esta es una de las recetas típicas de esta época, junto con las castañas asadas. Las batatas (o boniatos) asadas son muy dulces de por sí, así que no hay que añadirles azúcar ni nada para mejorar el sabor. Hoy en día las encontramos prácticamente en cualquier pastelería, y seguramente nos daremos cuenta de que las tienen por el delicioso olor que sale de esos establecimientos cuando las asan. Pero la verdad es que hacerlas en casa es extremadamente fácil. Sólo se necesitan las batatas y un horno. Ponemos el horno a 200º C con calor arriba y abajo, o con ventilador (depende de lo que tengamos), y metemos las batatas bien lavadas y sin tierra sobre una placa. Es importante lo de la placa (o cualquier recipiente donde quepan) ya que al asarse van a ir soltando un juguillo que caramelizará bajo la batata. Las dejamos una hora más o menos o hasta que estén tiernas (dependerá del tamaño de la pieza), pero para asegurarnos de que están bien cocidas las podemos pinchar con una brocheta. Se pueden comer calientes o frias.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cortina de patchwork



Por fin terminé mi proyecto de nine-patch. Al final hice unas cortinas para probar cómo quedaban. Si no me gustaban una vez puestas podía reutilizarlas como colcha para la cama, pero me ha gustado verla colgada. Cumple bien su misión de tapar la luz excesiva y además da una tonalidad azulada al dormitorio que no me esperaba, efecto que me resulta muy bonito. Iba a ponerle relleno fino, pero me arrepentí a última hora y dejé sólo el delantero y la tela trasera, y después de probar un poco de acolchado y ver que no me gustaba nada el resultado, me decidí por unir las dos telas con lacitos de lana amarilla, que le da un toque muy rústico. Ahora quiero hacerle un alzapaños, no sé si de patch o de una de las telas usadas, ya veré.

Por supuesto, me inspiré en mi querida serie de La casa de la pradera. En el capítulo donde nace el pequeño Freddy (capítulo 13, primera temporada), cuando Caroline da a luz en su dormitorio se ve colgada de la puerta una colcha de patchwork cuyos cuadritos están unidos con lacitos de lana, jeje.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Palomitas de maíz

Cuenta Laura en su libro Un granjero de diez años que en las frias noches de invierno, después de cenar y de que cada miembro de la familia realizase sus últimas tareas del día, los Wilder se reunían en torno a la estufa y se dedicaban a sus labores más placenteras. La madre hacía punto, el padre tallaba en madera, Alice bordaba, Eliza Jane leía en voz alta las noticias del periódico, Royal se dedicaba a sus manualidades de madera, y el pequeño Almanzo comía y bebía a placer. La familia preparaba un cuenco de manzanas y otro de palomitas de maíz, y había sidra dulce para todos. Royal preparaba las palomitas en una sartén y cuando estaban listas Almanzo las cubría de mantequilla fundida y sal, y las mezclaba bien. Creo que así es como se hacen todavía las palomitas al estilo americano (yo nunca les he echado mantequilla).



Y precisamente hablando de Acción de Gracias dice Laura: Las rosetas de maíz son americanas. Sólo los indios conocían su existencia cuando los Padres Peregrinos llegaron a América. El primer día de Acción de Gracias invitaron a comer a los indios y, cuando éstos hicieron acto de presencia, echaron en la mesa un gran zurrón de palomitas de maíz. Los Padres Peregrinos no sabían qué era; las Madres Peregrinas tampoco lo conocían. Los indios las habían frito, pero probablemente no serían muy buenas: seguramente no les añadieron mantequilla ni sal y estarían frías y duras después de transportarlas en sus zurrones de cuero.

Luego sigue hablando de las palomitas y de leche, porque Almanzo era de muy buen comer por lo que se puede leer. En fin, Laura aprovecha en ese parrafito y nos cuenta un poco de la historia americana y de camino nos da una receta para hacer unas buenas palomitas, insistiendo en que el secreto está en que se coman recién hechas.

Pero no solo los Wilder comían palomitas. ¿Quién no recuerda a los mismos Ingalls zampándose un buen cuenco de palomitas en la cama mientras comentaban algo ocurrido a lo largo del día?


sábado, 26 de noviembre de 2011

Receta: Compota de membrillo


El membrillo, típico de esta época otoñal, es demasiado áspero y amargo como para comerlo crudo. Por eso lo más habitual es hacer compotas o dulces. De ambas maneras está muy rico, pero a mí me gusta mucho más en compota, ya que el dulce (o carne) de membrillo me resulta demasiado empalagoso. Hice poquita cantidad porque en casa gusta a muy poca gente y no quería que me sobrara mucho. Como es tan fácil de hacer, si otro día me apetece de nuevo haré otro poco. Para dos membrillos de unos 600 gramos usé:

- 4 o 5 cucharadas de azúcar (blanca o morena, yo usé una mezcla de las dos)
- 1 palo de canela
- 3 clavos de olor
- Agua
- Limón para conservar la fruta

Se pelan los membrillos y se trocean (no muy grandes). Mientras los troceamos podemos ir echándolos en un bol con agua y limón para que no se pongan muy oscuros, ya que esta fruta se oxida enseguida. En un cazo ponemos el membrillo troceado, la canela, los clavos, el azúcar y cubrimos todo con agua. Ponemos a cocer a fuego lento durante al menos media hora (o hasta que la fruta esté tierna). Dejamos enfriar y servimos unos trocitos de membrillo con almibar por encima. El membrillo así está riquísimo, pero el almibar es de pecado mortal.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Día de Acción de Gracias


El día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) es una festividad que se celebra en algunos países del mundo, especialmente en Estados Unidos y Canadá, y que tiene origen religioso, aunque actualmente ya ha perdido esa connotación y se ha convertido en una fiesta secular.

El presidente Lincoln la instituyó como fiesta nacional en noviembre de 1863, durante la Guerra Civil. Con este día se pretendía dar gracias a Dios por haber ayudado a sobrevivir a los primeros colonos llegados a América, que fueron ayudados a su vez por los indios de la zona. Actualmente, en EEUU se celebra el cuarto jueves de noviembre (hoy, por tanto). Las familias se reúnen en torno a la mesa con un banquete conmemorativo en el que no falta el pavo asado y el maiz. Los días que siguen hasta el domingo son festivos, por lo que muchos americanos viajan para estar con sus familiares y amigos, y además se considera como la cuenta atrás para la otra gran festividad del año, la Navidad.



En su libro A orillas del río Plum, Laura Ingalls nos narra el primer día de Acción de Gracias que pasó su familia en su asentamiento cercano a Walnut Grove (la cueva bajo tierra que les vendió el señor Hanson). La comida consistió en un ganso silvestre que había cazado Charles y que Caroline había guisado en la estufa (no tenían todavía ni horno ni cocina), un budín que hizo con la salsa del ganso, pasteles de avena y puré de patatas.

Hubo mantequilla, leche y ciruelas secas. Y al lado de cada plato de hojalata había tres granos de maíz. En la primera comida de Acción de Gracias, los pobres peregrinos sólo tenían para comer algunos granos de maíz. Entonces, llegaron los indios y los obsequiaron con unos pavos, por lo que los peregrinos les estuvieron muy agradecidos. (A orillas del río Plum)

martes, 22 de noviembre de 2011

Alison Arngrim

Alison Margaret Arngrim nació el 18 de enero de 1962 en Nueva York. Si por algo es conocida a nivel mundial es por su papel de Nellie Oleson en La casa de la pradera, papel que interpretó desde el año 1974 hasta el 1981. Primeramente se presentó al papel de Laura, y más tarde al de Mary, pero en ambos fue rechazada. Sus padres estaban relacionados con el mundo del espectáculo, el padre como empresario y la madre como actriz de doblaje en películas de animación. Y su hermano también fue actor de pequeño. Últimamente se ha hecho muy conocido su libro autobiográfico titulado Confessions of a Prairie Bitch: How I Survived Nellie Oleson and Learned to Love Being Hated (HarperCollins, 2010).

Ha participado en algunas series de televisión y en alguna que otra película, pero muy poca cosa, la verdad. A lo que se dedica principalmente es a realizar actividades benéficas, especialmente a concienciar sobre el tema del sida y en temas de abusos a menores, del que ha confesado que ha sido víctima (en su famoso y polémico libro Confesiones de una perra de la pradera dijo que sufrió abusos de su hermano durante años). La razón de su activismo en el tema del sida se debe a la impresión que le causó la muerte por esta enfermedad de su amigo y compañero de trabajo Steve Tracy, que interpretó a Percival Dalton, el marido de Nellie Oleson en La casa de la pradera. Su fallecimiento fue en el año 1986 y contaba con solo 34 años de edad. Eran tan amigos que en el set de rodaje de la serie se rumoreaba que ambos mantenían una relación amorosa, pero Alison Arngrim lo ha negado siempre, y de hecho comentó que ella era la única persona del equipo que sabía que Steve era homosexual.

En su libro dice que no podía casarse con Steve Tracy, pero que sí lo hizo con un amigo de su hermana. Cuenta cómo por casualidad conoció al que sería su primer marido, Donald Spencer en 1984, y que este le habló de una amiga suya de Florida cuyo hermano salía en La casa de la pradera interpretando al marido de Nellie Oleson. Por supuesto él no vio ni un capítulo de la serie, de ahí que no reconociera a la actriz. Ella había tenido muchas relaciones de pareja bastante problemáticas, así que este chico le pareció un buen partido, pues era de su misma edad y no tenía vicios conocidos, así que se casaron unos años después (1989). Cuatro años más tarde se divorciaron. A finales de 1993 se volvió a casar, esta vez con el que es todavía su actual marido, Robert Paul Schoonover.

Es muy amiga desde pequeña de su compañera Melissa Gilbert (Laura Ingalls en la serie), con la que continúa teniendo una estrecha relación. Y a pesar de que se convirtió en una de las niñas más odiadas de los EEUU (se cuenta que varios años después de terminar la serie, un joven le tiró encima un refresco de naranja gritándole que la odiaba por todo lo que le había hecho a Laura), hoy en día por el contrario es bastante querida, sobre todo por la humanidad mostrada en su lucha contra el sida y el abuso a menores.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nellie Oleson


¿Quién no recuerda a esa insufrible y cruel niña de rubios tirabuzones, tan exageradamente mimada por su no menos insoportable madre? Sin duda es uno de los personajes más emblemáticos de la serie de televisión de La casa de la pradera, donde se le da un papel mucho más importante que en los libros de Laura Ingalls Wilder. Este personaje en concreto aparece en tres de sus libros, que son A orillas del río Plum, La pequeña ciudad en la pradera y Aquellos años dorados. Lo que no mucha gente sabe es que el personaje no es totalmente de ficción. Tampoco existió en la realidad sino que Laura Ingalls compuso el personaje basándose en tres chicas que conoció en su infancia y juventud, y se puede decir que cada una de ellas sirvió de modelo para cada uno de los libros.

Nellie Owens fue compañera de colegio de Laura, y ambas eran de la misma edad más o menos. Tenía un hermano llamado Willie y sus padres tenían una tienda en Walnut Grove. En esta niña se basó Laura para crear su personaje de Nellie Oleson en A orillas del río Plum. Como vemos coinciden los datos casi al milímetro, excepto el apellido, aunque comienza también por la letra o (como curiosidad decir que en el libro nunca se da el nombre de pila de los padres, a los que se les llama simplemente Sr. y Sra. Oleson). Los Owens se mudaron a California y más tarde a Oregón, donde Nellie se casó y tuvo 3 hijos. Murió en 1949. Su hermano Willie se quedó ciego a causa de una explosión con fuegos artificiales, fue a una escuela para ciegos, y también se casó y tuvo otros 3 hijos. No hay constancia de que Laura viera de nuevo a Nellie Owens tras la marcha de la familia Ingalls de Walnut Grove en 1879.

Genevieve Masters era la mimada hija de uno de los maestros que Laura tuvo en Walnut Grove. Gennie, de la misma edad que Laura, era una niña de llamativo pelo rubio que siempre vestía unos preciosos vestidos hechos a medida. Nos suena ¿verdad? Era una niña muy altiva que siempre se jactaba de ser de Nueva York (lo mismo que Nellie Oleson). Laura y ella llegaron a ser grandes rivales tanto en el ámbito académico como en el social. Poco después de que los Ingalls se instalaran en De Smet, los Masters también lo hicieron. Por lo tanto, la Nellie Oleson de La pequeña ciudad en la pradera es en realidad Gennie Masters. En el año 1888 se casó y se trasladó a Chicago, donde nació su hija Margaret Genevieve. En 1909 hizo un viaje y paró a visitar a su familia en De Smet, pero en la vuelta en tren se sintió enferma, y pocos días después moría de neumonía. Su cuerpo fue trasladado a De Smet para el entierro. La hija, que entonces tenía sólo 9 años, se fue a vivir con unos tíos, aunque visitaba a menudo a su padre.

Stella Gilbert era la tercera niña que sirvió de inspiración para el personaje literario de Nellie Oleson. Los Gilbert vivían cerca de los Ingalls en De Smet. Parece ser que la chica era muy atractiva, y que encima estaba interesada en Almanzo Wilder. Ella lo convenció para que la llevase de paseo en calesa, hecho que se describe en Aquellos años dorados. El pobre Almanzo no se había dado cuenta del miedo que Stella tenía a los caballos, y mucho menos del enfrentamiento entre ella y Laura, hasta que Laura le dio un ultimatum con respecto a Stella, y aquí acabaron los paseos en calesa. Esta fue la última aparición de Nellie Oleson en la serie de libros. Stella se casó y tuvo un hijo, Fred, pero su marido murió poco después. Más tarde su familia se mudó a Washington, donde ella volvió a casarse. En esta ciudad murió en 1944, con 80 años de edad. Uno de sus hermanos, David Allison Gilbert (al que llamaban Al), es el cartero Gilbert de El largo invierno, que hacía la ruta hasta el lago Preston para llevar y traer las cartas a De Smet, y que en esta ocasión realizó con una gran tormenta de nieve.

Pues nada, esta es la historia de cómo a partir de la vida de tres personas a las que tienes cierta tirria se puede crear un personaje tan odioso como Nellie. Personaje que sin duda, al igual que le pasó a otros actores de la serie de televisión, marcó para siempre a Allison Arngrim, actriz que le dio vida. Pero esto ya lo veremos en otra ocasión.

martes, 8 de noviembre de 2011

Otra colcha "granny squares"

Hace unos años que sigo el blog de Mia, Mias Landliv, de una mujer noruega que vive en el campo en una granja donde ella y su marido crian ovejas y tienen sus propias gallinitas. También tiene dos gatos y una casa preciosa, que ella decora personalmente dándole su toque personal. Le gusta el patchwork, el crochet, el punto de dos agujas, y todo lo que tenga que ver con la decoración del hogar. Hace unas cosas la mar de bonitas, y desde que descubrí su blog lo sigo a diario. Y claro, la envidia es muy mala, y cuando ví una de sus colchas de crochet me propuse copiarle la idea (espero que no le moleste). Y hace un par de años me hice mi colcha. Era tan bonita (bueno, a mí al menos me lo parece) que no podía ponerla en la cama por temor a que mis gatos la destrozaran, ya que meten sus zarpas por todas partes, así que la tenía guardada en el armario. Hasta que un día pensé que era una pena, y se la regalé a mi madre. Mejor así porque ahora tenía la excusa perfecta para hacerme otra, jeje. Pero esta vez tengo pensada una de patch.



En fin, que hace unos días me acordé de la colcha porque la ví en casa de mi madre, en su cama, y busqué unas fotos que le hice cuando la terminé, allá por mayo del 2009. Y aquí está. Sirve cualquier patrón de granny square de los miles que hay en internet. Yo lo hice siguiendo uno de un libro que me encanta llamado 200 labores de ganchillo para mantas, colchas y tapices, de Jan Eaton. Otro día hablaré de este librito del que se pueden sacar miles de ideas.

Esta es la colcha original: http://miaslandliv.blogspot.com/2007/10/granny-squares-blanket.html. ¿Verdad que es bonita?

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una temporada para silbar, de Ivan Doig

Paul Milliron, superintendente escolar, recibe el encargo de notificar el desmantelamiento de todas las escuelas unitarias de los EEUU. Estamos en el año 1957 y el gobierno tiene nuevas perspectivas de desarrollo en la reciente carrera espacial, así que hay que recortar gastos por algún lado, y qué mejor que esas caducas escuelas donde alumnos de distintos cursos aprenden juntos con un mismo profesor en una misma aula. Al llegar al pequeño pueblo de Montana donde se crió (llamado Marias Coulee) y recorrer esos viejos parajes, la escuela o la granja donde vivía con su familia, Paul empieza a recordar un episodio de su infancia que ocurrió durante el curso de 1909-1910. Y así arranca la novela, con un niño de 13 años que nos cuenta cómo vive en una granja con su padre, un hombre culto y trabajador, y sus dos hermanos pequeños, unos meses después de la muerte de la madre. El padre no consigue de ninguna manera compaginar su duro trabajo de granjero con la crianza de tres niños y el cuidado de la casa, así que decide contratar a un ama de llaves. De esta forma aparecen en escena Rose y su hermano Morris. Por desgracia para los niños, ella no sabe cocinar, pero sin embargo trae un aire fresco al hogar de los Milliron, y de camino provocará más de un comentario malicioso en la comunidad. La casualidad, el destino o lo que quiera que sea hace que Morris tenga que dar clases en la escuela del pueblo, y allí, con unos métodos un tanto especiales, logrará que niños y niñas de distintas edades y orígenes aprendan y tengan curiosidad por todo lo que les rodea.

Preciosa novela que se lee con mucho agrado, por sus personajes tan entrañables (absolutamente todos, hasta los que a priori nos caen menos bien), por sus paisajes fríos y áridos de Montana, por lo que Morris nos va enseñando en clase... En resumen, por todo. No le veo ni un fallo (es mi opinión, claro, porque además es un tipo de lectura que me encanta para desconectar del ruido moderno). Tiene un estilo muy ameno, y la verdad es que sorprende que sea una novela actual, porque la ambientación, su tono amable y la forma de la narración nos retrotraen a épocas pasadas.

Confieso que jamás había oído hablar de este autor ni de su obra (el libro me lo recomendó una de mis hermanas). Ivan Doig nació el 27 de enero de 1939 en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos escoceses. Huérfano de madre desde muy pequeño, fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos de Montana, estado que le servirá de inspiración en la mayoría de sus obras. Graduado en Periodismo y en Historia, ha escrito numerosas novelas y artículos periodísticos. Está considerado como uno de los mejores cronistas del Oeste americano. Una temporada para silbar, de 2006, es su penúltima y por lo visto mejor novela (la ultimísima es de 2010 y se llama Work Song, en la que diez años después de lo ocurrido en Una temporada para silbar, Morris Morgan se convierte en el narrador de otra historia. Echa mano el autor de nuevo, pues, de su carismático personaje). Que yo sepa creo que es también la única que se ha publicado en español. Esperemos que se publiquen más.


La página web del autor: Ivan Doig 

Ivan Doig: Una temporada para silbar, Libros del Asteroide, Barcelona, 2011. 349 pág.