lunes, 7 de noviembre de 2011

Una temporada para silbar, de Ivan Doig

Paul Milliron, superintendente escolar, recibe el encargo de notificar el desmantelamiento de todas las escuelas unitarias de los EEUU. Estamos en el año 1957 y el gobierno tiene nuevas perspectivas de desarrollo en la reciente carrera espacial, así que hay que recortar gastos por algún lado, y qué mejor que esas caducas escuelas donde alumnos de distintos cursos aprenden juntos con un mismo profesor en una misma aula. Al llegar al pequeño pueblo de Montana donde se crió (llamado Marias Coulee) y recorrer esos viejos parajes, la escuela o la granja donde vivía con su familia, Paul empieza a recordar un episodio de su infancia que ocurrió durante el curso de 1909-1910. Y así arranca la novela, con un niño de 13 años que nos cuenta cómo vive en una granja con su padre, un hombre culto y trabajador, y sus dos hermanos pequeños, unos meses después de la muerte de la madre. El padre no consigue de ninguna manera compaginar su duro trabajo de granjero con la crianza de tres niños y el cuidado de la casa, así que decide contratar a un ama de llaves. De esta forma aparecen en escena Rose y su hermano Morris. Por desgracia para los niños, ella no sabe cocinar, pero sin embargo trae un aire fresco al hogar de los Milliron, y de camino provocará más de un comentario malicioso en la comunidad. La casualidad, el destino o lo que quiera que sea hace que Morris tenga que dar clases en la escuela del pueblo, y allí, con unos métodos un tanto especiales, logrará que niños y niñas de distintas edades y orígenes aprendan y tengan curiosidad por todo lo que les rodea.

Preciosa novela que se lee con mucho agrado, por sus personajes tan entrañables (absolutamente todos, hasta los que a priori nos caen menos bien), por sus paisajes fríos y áridos de Montana, por lo que Morris nos va enseñando en clase... En resumen, por todo. No le veo ni un fallo (es mi opinión, claro, porque además es un tipo de lectura que me encanta para desconectar del ruido moderno). Tiene un estilo muy ameno, y la verdad es que sorprende que sea una novela actual, porque la ambientación, su tono amable y la forma de la narración nos retrotraen a épocas pasadas.

Confieso que jamás había oído hablar de este autor ni de su obra (el libro me lo recomendó una de mis hermanas). Ivan Doig nació el 27 de enero de 1939 en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos escoceses. Huérfano de madre desde muy pequeño, fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos de Montana, estado que le servirá de inspiración en la mayoría de sus obras. Graduado en Periodismo y en Historia, ha escrito numerosas novelas y artículos periodísticos. Está considerado como uno de los mejores cronistas del Oeste americano. Una temporada para silbar, de 2006, es su penúltima y por lo visto mejor novela (la ultimísima es de 2010 y se llama Work Song, en la que diez años después de lo ocurrido en Una temporada para silbar, Morris Morgan se convierte en el narrador de otra historia. Echa mano el autor de nuevo, pues, de su carismático personaje). Que yo sepa creo que es también la única que se ha publicado en español. Esperemos que se publiquen más.


La página web del autor: Ivan Doig 

Ivan Doig: Una temporada para silbar, Libros del Asteroide, Barcelona, 2011. 349 pág.

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