miércoles, 29 de febrero de 2012

Chal de crochet

Inspirándome en los chales que luce Caroline Ingalls en La casa de la pradera, he comenzado un chal aprovechando unas lanas que tenía de otra labor y que me gustaban especialmente por lo suaves y abrigaditas que son. Para ello decidí hacerlo de medio granny, es decir, la mitad del patrón del granny square (ya sabeis, el típico cuadrito de la abuelita -muchos itos-as, ya lo sé, pero es que así se habla por aquí). Es realmente fácil de hacer, pues se trata solo de seguir un sencillo esquema que repetiremos constantemente hasta alcanzar el largo deseado. Ah, y mezclar los colores a nuestro gusto. Si nos fijamos en la foto de Karen Grassle, el chal rojo que lleva está hecho con este punto que digo.

Pues nada, dejo aquí un enlace a un blog en el que se explica perfectamente cómo hacer el medio granny, con vídeo incluido: http://crochet-mania-grannysquare.blogspot.com/2008/09/half-granny-square-motif.html

Y aquí el esquema:


Ya me falta poquísimo para acabar mi chal, y en cuanto lo termine lo pondré aquí, pero por ahora pongo las imágenes de cuando lo empecé:


lunes, 27 de febrero de 2012

Receta: Lentejas estofadas


Uno de mis platos favoritos, y es que no hay nada como un buen cucharateo. Esta receta es bastante fácil, porque se echan todos los ingredientes en crudo en la cazuela y se deja hacer tranquilamente, sin que tengamos que perder mucho tiempo en ella. Eso sí, hay que estar pendiente  de que no se pase de tiempo ya que las lentejas se agarran muy rápidamente si nos descuidamos. La receta la tomé del libro de la olla esprés hace ya mucho tiempo, y me gusta porque es sabrosa y ligera, ya que solo lleva verduras, aparte de facilísima. Pues nada, necesitamos los siguientes ingredientes (para 4 personas):

- 400 g de lentejas (yo uso las pardinas)
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 tomate
- 1 zanahoria
- 1 ramita de perejil
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de pimentón dulce
- Un buen chorreón de aceite de oliva
- Agua
- Sal
- Una pizca de comino molido

Es tan fácil como poner todos los ingredientes en la cazuela y dejarlo cocer hasta que las lentejas estén tiernas, que más o menos puede ser una hora (a fuego lento).  Hoy les he puesto una patatita entera, aunque se puede poner troceada, pero entonces se echa cuando el guiso esté un poco más hecho. Cuando esté listo sacamos las verduras y las pasamos por la batidora o las machacamos en un mortero (todo menos la hoja de laurel), y lo añadimos otra vez al guiso, y dejamos cocer unos minutos para que se integren bien los sabores. El caldo queda así más trabadito, cosa que a mi gusto es fundamental en un potaje o guiso. Otra opción es picar al principio las verduras del tamaño que más nos guste y dejarlas hacer sin batirlas.

martes, 21 de febrero de 2012

Richard Bull/Nels Oleson



Nació el 26 de junio de 1924 en Zion, Illinois. Sus comienzos artísticos fueron en el teatro, pero pronto llegarían papeles de cine, y sobre todo en series de televisión, que ha sido lo que realmente le ha dado la fama. El que le dio a conocer a escala mundial fue sin duda su papel de Nels Oleson, el sufrido esposo de Harriet Oleson en La casa de la pradera, aunque su otro gran personaje fue el de Doc en Voyage to the Bottom of the Sea (Viaje al fondo del mar) entre los años 1964 y 1968 (serie en la que por cierto también intervino Kevin Hagen, el doctor Baker, en un par de episodios).

Viaje al fondo del mar
Aparte de estas, también participó en series como Perry Mason, El Virginiano, El fugitivo, La hora de Alfred Hitchcock, Embrujada, Hawai 5-0, Ironside, Misión imposible, Colombo, La ley del revólver, por supuesto Bonanza (que casi es condición imprescindible para pertenecer al casting de La casa de la pradera), Los patrulleros, Las calles de San Francisco, Lou Grant, Autopista hacia el cielo, Cuentos asombrosos, Canción triste de Hill Street, Urgencias, etc, etc. Y eso que solo nombro las que conozco, porque ha intervenido en muchas más series. En el cine ha tenido menos papeles, pero algunas de sus películas son también bien conocidas. Entre otras, El caso Thomas Crown (1968), con Steve McQueen; o una de mis películas favoritas, La amenaza de Andrómeda (1971), de Robert Wise. O La venganza de Ulzana (1972), de Robert Aldrich; o también Infierno de cobardes (1973), de Clint Eastwood.
Barbara Collentine

Está casado desde 1948 con Barbara Collentine, actriz que también intervino en un episodio de La casa de la pradera, concretamente el capítulo 19 de la séptima temporada, Justicia ciega, en la que interpreta el papel de Edna Mills. Hace unos años se mudaron desde Los Angeles, donde residían desde hacía bastante tiempo, a Chicago donde viven creo que ya retirados del mundo de la interpretación.

Nota de última hora: Murió el 3 de febrero de 2014 en Calabasas, California, a los 89 años de edad.

sábado, 11 de febrero de 2012

Katherine MacGregor/Harriet Oleson


Katherine MacGregor, conocida también como Scottie MacGregor, nació el 12 de enero de 1925 en Glendale, California. Acaba, pues, de cumplir 87 años. Su nombre real es Dorlee Deane McGregor. Aunque hizo su debut con un pequeño papel en La ley del silencio, de Elia Kazan (1954), sin embargo su carrera artística se volcará más en el teatro, hasta que en 1974 le llegó el papel de su vida en La casa de la pradera, que no es otro que el de la odiosa señora Oleson. Tras la cancelación de la serie en 1983, MacGregor volvió al teatro, hasta que finalmente se retiró del todo. Actualmente vive en su casa de Hollywood, y lleva una vida sana y tranquila (es vegetariana y budista), y hace tiempo que no da entrevistas. De su vida más privada sólo se sabe que en 1949 se casó con un actor llamado Bert Ransem, del que se divorció poco después, y ya no volvió a casarse.

En la serie interpreta a Harriet Williamina Oleson, dueña junto a su marido Nels de la única tienda de Walnut Grove. Mima a sus hijos hasta límites insoportables, cosa que enfada mucho a su marido. Hacia el final de la serie ambos hijos (Nellie y Willie) cambian de forma de ser y se vuelven más normales, pero la madre sigue siendo tan clasista, egoísta, cotilla y desagradable como siempre, y para paliar su pena por el traslado de su hija Nellie a Nueva York, ella y su marido deciden adoptar a otra niña, que al final resulta ser una copia de Nellie pero en más mala todavía y que no es otra que Nancy Oleson.

Sin embargo en los libros que escribió Laura Ingalls Wilder los personajes de Nels y Harriet Oleson sólo son nombrados un par de veces y sin decir sus nombres de pila, ya que se refería a ellos solo como los señores Oleson. Eran dueños de una de las varias tiendas que había en Walnut Grove, y los Ingalls ni siquiera iban a su tienda a comprar. No sabemos qué personalidad tenían puesto que Laura no los considera como personajes en sus libros. En la serie de televisión ocurre lo contrario, ya que se convirtieron en unos personajes fundamentales y la señora Oleson en concreto era una de las favoritas del público, porque sí, era mala, pero también era divertida y nos hacía pasar unos ratos estupendos. A mí es de los que más me gusta al menos.

jueves, 2 de febrero de 2012

Los gorritos de Laura


Hablaba el otro día del vestuario de La casa de la pradera, y hoy vuelvo sobre el mismo tema (y no es porque hoy sea el día de la marmota, jeje), puesto que febrero es el mes de los carnavales, y seguro que a alguien se le ha podido ocurrir la idea de disfrazarse de alguna de las niñas protagonistas de nuestra querida serie. Pues bueno, he querido centrarme esta vez en los famosos gorritos que llevaban todas las protagonistas femeninas, tanto pequeñas como mayores (conocidos como sunbonnets), y la verdad es que me ha costado trabajo encontrar un buen tutorial, pero este que pongo aquí me ha gustado mucho, por lo bien que lo explica y por el montón de fotografías que ha puesto. Eso sí, está en inglés:




Y he encontrado también otro blog más orientado a las muñecas, pero con unas cosas muy lindas también, y cómo no, con su tutorial para hacer un gorrito precioso, que se puede hacer a cualquier escala. También en inglés:


Pues nada, a ver si me animo a hacer uno para una de mis muñecas, porque a mí los carnavales no me van mucho, la verdad. Y de camino, otro día hablaré del gorrito para dormir.