martes, 24 de diciembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

Receta: Croque madame

Hoy traigo un bocadillo típico de la cocina francesa que es facilísimo de preparar, y que además está delicioso. En concreto me refiero al croque-madame, pero el croque-monsieur se hace exactamente igual aunque sin el huevo que lo corona, por lo que tenemos dos recetas en una. Para dos sandwiches se necesitan:

- 4 rebanadas de pan de molde
- 2 lonchas de jamón cocido
- 50 gr de queso rallado
- 2 huevos
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharada de mantequilla
- 1/2 vasito de leche
- Sal
- Pimienta
- Nuez moscada
- 1 cucharada de aceite

Preparamos una bechamel poniendo la mantequilla en un cazo. Cuando se derrita echamos la harina y la mezclamos hasta que la masa se despegue de las paredes del cazo. Echamos la leche. Yo la echo siempre fría, porque así puedo controlar mejor los desagradables grumos que se forman a veces. Si lo hacemos con unas varillas mejor que mejor. He puesto medio vasito de leche en los ingredientes, pero la verdad es que lo mejor es hacerlo a ojo, viendo lo espesa que queremos la salsa. Si vemos que sale demasiado espesa le añadimos más leche y punto. Cuando esté a nuestro gusto la salpimentamos y le echamos una pizca de nuez moscada en polvo (yo la rallo en el momento porque me parece más fragante).
La luz no es muy buena, pero se imagina uno el efecto.

Montamos nuestro sandwich. En una placa de horno ponemos una rebanada de pan, y sobre ella ponemos un poco de la salsa bechamel y una loncha de jamón cocido. Tapamos con la otra rebanada de pan y cubrimos con más salsa bechamel. Sobre esta ponemos el queso rallado. Montamos el otro sandwich igual y metemos en el horno precalentado a 200º durante unos 10 minutos más o menos, o hasta que veamos que el queso se derrite y forma una costrita dorada.

Mientras tanto ponemos la cucharada de aceite en una sartén y hacemos los huevos a la plancha. Cuando los sandwiches estén hechos ponemos un huevo sobre cada uno de ellos. Y servimos calientes. Seguro que serán un éxito. Si no le ponemos el huevo tenemos el Croque-monsieur. Por cierto, en este caso he usado un pan de molde del tipo rústico, porque era el que tenía, pero lo típico es hacerlo con el normal de toda la vida. De cualquier modo tiene que estar muy bueno.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Linwood Boomer/Adam Kendall

Adam Kendall era el marido de Mary Ingalls en la serie de tv La casa de la pradera. Cuando Mary pierde la vista la envían a una escuela para ciegos, y allí conoce a Adam, que era profesor, y ambos se enamoran y se casan. Por supuesto es un personaje ficticio, que nunca existió, ya que la auténtica Mary Ingalls nunca se casó. Pero en la serie Michael Landon pensó que podria aumentar el dramatismo de la historia haciendo que Mary se casara con un hombre ciego, siendo ella ciega también, y ya de camino hacer que perdiera un bebé antes de nacer y otro pocos meses después de nacido y nada menos que en un incendio. Nos encontramos sin duda con la parte más trágica de la familia Ingalls, la que más lágrimas ha hecho derramar (y eso que lágrimas nos han hecho soltar todos y cada uno de los personajes). Pero no sé, estos pobres es que tenían muy mala suerte. Afortunadamente al final la cosa se endereza un poco y no les va tan mal, pues Adam recupera la vista y puede estudiar derecho, y termina ejerciendo la abogacía en Nueva York, a donde se traslada con su esposa.

El papel de Adam lo interpretó Linwood Boomer, un actor canadiense (nacido en Vancouver el 9 de octubre de 1955) que después de su paso por La casa de la pradera decidió cambiar al otro lado de la cámara, y se ha dedicado principalmente a producir y a escribir guiones. De esta forma ha participado en series como Juzgado de guardia (serie que por cierto me encantaba), Volando a ciegas y Cosas de marcianos (otra serie con la que he disfrutado mucho). Con Malcolm in the Middle (2000-2006), una serie creada y producida por él, en la que ha participado también como actor y director, ha conseguido un premio Emmy y algunas nominaciones. El mismo actor ha destacado el carácter autobiográfico de la serie.

Por último, decir que vive en Los Angeles con su mujer y sus cuatro hijos.

jueves, 31 de octubre de 2013

Receta: Brocheta de atún y gambones

Hoy vuelvo con otra receta muy ligerita y rica. Una brocheta de atún rojo con gambones que estaba de vicio. Sé que el atún no suele ser barato, pero de vez en cuando, y si es posible, debemos darnos un caprichito. Y si no pues lo cambiamos por otro pescado más barato o que esté en oferta. Eso sí, que sea de carne más bien prietita, como el pez espada, que muchas veces podemos encontrarlo bien de precio. Los gambones no suelen ser muy caros, pero lo mismo, si exceden nuestro presupuesto los cambiamos por algo más baratito, o directamente los eliminamos de la receta, no pasa nada. Estos fueron los ingredientes que yo usé:

- Un trozo gordito de atún
- Dos o tres gambones por persona
- Tomates cherry
- Cebollitas francesas
- Arroz blanco cocido

Se trocea el atún en pedazos no muy grandes. Las cebollitas francesas se cuecen en agua hirviendo hasta que estén un poco blandas. Y se montan los pinchitos al gusto: una cebollita, uno o dos trozos de atún, un tomate, otro trozo de atún, un gambón... Lo que nos quepa en el palo. Ni que  decir tiene que se puede sustituir la cebollita francesa por cebolla normal, y los tomates cherry por cualquier otro tipo de tomate, u otra verdura a nuestro gusto. Luego sólo hay que salarlo y ponerlo en una sartén o barbacoa, y darle vueltas hasta que esté hecho por todos los lados.

Aparte hice una salsa muy fácil y que le acompañaba muy bien. Hice un poco de caldo con las cáscaras de los gambones. Después en una cazuelita puse un poco de aceite de oliva y sofreí un poco de ajo picado. Le añadí una cucharadita de harina y rehogué bien para quitar el sabor a harina cruda. Después le eché un poco del caldo de los gambones y un chorrito de brandy. Salpimentar al gusto y dejar reducir hasta que espese bien. Es muy facilita y estaba deliciosa.

Y ya sólo queda poner la comida en el plato. Servir las brochetas con arroz cocido y salsear un poco. Un plato muy fácil de preparar y que sin duda repetiré más veces. Ideal para el verano, pero aquí en Málaga hace tan buen tiempo todo el año que seguro que lo haré hasta en pleno invierno.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Receta: Tarta cremosa de flan

Ya estoy de nuevo por aquí. No sé qué pasa pero últimamente estoy muy vaga para escribir en el blog, y eso que ya me han regañado varias veces por abandono, pero es que... 

Se puede ver cómo entra el flan en el bizcocho
Hoy vengo con una recetita que me ha gustado mucho. Fue un invento facilón que se me ocurrió mirando páginas de cocina, especialmente norteamericanas. En ellas veía cómo hacían unas tartas con unas pintas buenísimas en las que agujereaban la masa de bizcocho para que se introdujera por los agujeros la crema que ponían por arriba. Los boquetitos se hacen normalmente con el mango de una cuchara de madera, pero me parecieron muy pequeños, así que los hice un poco más grandes con un sacacorazones (el nombrecito se las trae, jaja) de los que se usan para quitarles el corazón a las manzanas. En la foto de abajo se puede ver la diferencia de tamaño entre los agujeros hechos con el mango de la cuchara y con el sacacorazones. Así, al ser el agujero más grande cabe más crema, y el pastel queda más jugoso (o eso creo yo). Bueno, la receta en concreto que me inspiró fue esta:


A estas tartas con agujeritos se les llama poke cakes, y yo decidí que tenía que probar una, así que se me ocurrió hacer un experimento. Hice el bizcocho con la masa de las famosas magdalenas de Xavier Barriga, que por cierto están de muerte (sí, las he hecho, y me encantan; otro día las pongo, que es que estoy floja total con el ordenador). Encima le puse un flan que tenía en la despensa, de los de Flanín de toda la vida (y así le daba salida), y cubriéndolo todo puse bastante nata montada. Se me olvidó poner por encima algo crujiente, como unas galletas molidas o algo así, pero la verdad es que tenía tantas ganas de probar la tarta que no me acordé.

Y el resultado fue espectacular. O al menos a mí me lo pareció. Por supuesto que hay que mejorarla en todo completamente, porque además es la primera vez que me atrevo a hacer una tarta sin seguir paso a paso una receta. Ya sé que es una tontería, el ir cogiendo una cosa de aquí que me gusta y otra de allá, y otra de más allá, y juntarlo todo, pero a mí me resultó muy gratificante y me hizo mucha ilusión ver que me salía bueno. Cuando la vuelva a hacer pondré un bizcocho más suave, porque las magdalenas de Barriga tienen muchísimo sabor, y ese sabor tan potente le roba todo el protagonismo a la tarta, que yo quería que supiera más a flan con nata. Y esta vez no olvidaré poner un crujiente por arriba.

Aún así me ha resultado muy rica.



sábado, 24 de agosto de 2013

Pioneros, de Willa Cather

Tenía este libro pendiente de leer desde hacía más de un año. Me había gustado tanto Mi Ántonia que quise leer más de esta autora, y Pioneros me pareció una opción magnífica. Por dos razones: porque es la obra más conocida de Willa Cather, y porque trata también el tema de los pioneros americanos que se asentaron en las praderas de Nebraska. Y la verdad es que no sé la razón por la que he ido postergando la lectura de este libro, porque perfectamente se lee de una sentada. No es muy largo (270 páginas) y tiene una lectura amena y fácil. Me encanta la forma de escribir de Cather. Hace unas descripciones maravillosas, sobre todo de los campos de Nebraska, lugar que conoce perfectamente porque vivió allí de pequeña.

Bueno, en fin, que me ha resultado un libro muy ameno, con un arranque muy bueno. El final me ha parecido que tiene un poco menos calidad que la primera parte, pero bueno, es solo una opinión, aunque tal vez piense así porque hay ciertos detalles del final que me han chocado un poco en una autora a la que a priori calificaría como un poco más audaz (no quiero contar nada en concreto para no destripar la historia). Otra vez nos encontramos con una protagonista fuerte y que se enfrenta sin complejos a todos los convencionalismos de la época, sobre todo en lo referente al tema del lugar que la mujer ocupa en la vida.

Digo otra vez porque ya en Mi Ántonia (1918) vimos a otra mujer de carácter enfrentándose al mundo, pero en realidad Pioneros (1913) fue escrito antes, aunque yo lo haya leído en desorden. Ambas obras forman parte de lo que se conoce como Trilogía de la pradera, junto con El canto de la alondra (1915). Pero da igual el orden en que se lean porque no forman una serie, sino que sólo comparten temática: el asentamiento de los inmigrantes europeos en las praderas americanas, y sus durísimas condiciones de vida derivadas principalmente de tener que realizar un trabajo para el que no estaban preparados, pues la mayoría de ellos eran artesanos de distintas ramas y no tenían ni idea del trabajo de agricultor o ganadero. Tanto Ántonia como Alexandra (esta última protagonista de Pioneros) son capaces de ver más allá de esos problemas de adaptación a la tierra, y consiguen triunfar en un mundo tan duro y masculino como el del campo.

Así que nada, recomiendo su lectura. Y por mi parte ya he empezado el tercer libro de la trilogía, El canto de la alondra. Ya contaré qué me ha parecido cuando lo acabe.

jueves, 15 de agosto de 2013

Patrick Labyorteaux/Andy Garvey

Bueno, tras mes y pico sin pasar por aquí ya va siendo hora de actualizar un poco esto. La verdad es que el calor veraniego no invita precisamente a sentarse delante del ordenador, pero bueno, tampoco es cuestión de olvidarse de mi pobre blog. Y nada mejor que continuar con alguna biografía de la serie de televisión. Hoy toca la de Andy Garvey, ese niño rubito hijo de Jonathan y Alice Garvey que tanto me gustaba cuando era pequeña.

Resulta que el actor que le da vida es Patrick Labyorteaux, cuyo apellido nos suena bastante, y no porque sea muy común precisamente, sino porque lo comparte con otro miembro del elenco de la serie. Efectivamente, es hermano de Matthew Labyorteaux, que hacía de Albert Ingalls. Quizás nos confunda un poco el apellido, y es que unas veces lo vemos escrito como Laborteaux y otras como Labyorteaux, pero tiene una explicación. El apellido en origen es Labyorteaux, pero cuando comenzaron sus carreras artísticas (haciendo anuncios publicitarios para televisión) siendo muy pequeños, su agente les convenció para cambiar un poco el apellido, porque decía que era bastante difícil de pronunciar, y eso no sería bueno en los castings. Así que quitaron la "y" y lo dejaron en Laborteaux. Así lo usaron unos diez años, pero después volvieron a utilizar su verdadero apellido.

Patrick nació el 22 de julio de 1965 en Los Ángeles, California, de modo que es un año y unos meses mayor que su hermano Matthew. Ambos fueron adoptados, y además estaban catalogados como niños problemáticos para la adopción, pues aparte de que ya no eran unos bebés recién nacidos, tenían ciertos desórdenes mentales que hacían difícil la adopción. Ron y Frankie Labyorteaux adoptaron primero a Patrick, y les fue tan bien la experiencia que después se animaron con Matthew. Con los dos niños consiguieron superar sus problemas de salud.

Patrick mostró aptitudes para la actuación desde muy pequeño, y después le siguió su hermano, aunque animados siempre por su madre, que provenía de una familia de artistas variados. Aparte de su papel en La casa de la pradera, Patrick ha participado en muchas series de tv, y en algunas películas menores. Entre las series destacan Starsky y Hutch, Vacaciones en el mar, Navy: investigación criminal, JAG. Alerta roja, Sin rastro, C.S.I. o Entre fantasmas. Sin duda, aparte de La casa de la pradera, es conocido por su papel en JAG. Alerta roja. Patrick está casado y tiene un hijo.

lunes, 8 de julio de 2013

Nueva colchita granny de bebé terminada


Pues sí, por fin la terminé hace unos días. No sé por qué, pero lo paso fatal quitando los hilos sobrantes, me parece un trabajo aburridísimo, pero no hay más remedio que hacerlo. Eso sí, me estoy planteando ser más eficiente en mis próximos trabajos y para ello voy a intentar ir quitando los hilos conforme vaya haciendo los cuadrados (esto lo habré dicho y sobre todo pensado miles de veces). Así no me encontraré al final una labor enorme llena de hilos colgantes. Y esta vez ha sido una colchita de bebé, pequeña, pero tengo preparada una colcha de tamaño gigante a la que no le he quitado ni un solo hilo, y miedo me da meterle mano. Esa se queda ya para el otoño.

Pues nada, aquí está la colcha terminada. Le hice un borde muy sencillo, porque me ha parecido que le iba mucho mejor que algo más barroco. Lo ví en un blog que me encanta, Le monde de Sucrette, de donde he sacado montones de ideas. Y entre ellas este precioso y simple borde de crochet: http://www.lemondedesucrette.com/2011/12/20/my-vintage-blanket-the-edging/. Por cierto, que la colcha que muestra, a la que llama Vintage Blanket, la estoy haciendo también, y es una preciosidad. Creo que lo más bonito que he hecho hasta ahora (en cuestión de granny squares). Pero estos calores que hacen ya por aquí han aparcado todos mis proyectos laneros hasta dentro de unos meses.

Así que nada, si te gusta este borde puedes ver el gráfico en la dirección web anteriormente citada. Este es en detalle:


El probador oficial de mis mantitas se queda ya unos meses sin lanas a las que echar mano, jeje. Ahora duerme encima de todo lo que pilla, aunque solo sea un folio de papel. Menudo bichejo.

jueves, 4 de julio de 2013

El cuatro de julio

Foto cortesía de PDPhoto.org

Pues sí, hoy es 4 de julio, y creo que es conocido por todos que se commemora el día de la independencia estadounidense. Y claro, Laura Ingalls narra un par de veces en sus libros este acontecimiento tan importante. Lo curioso es ver cómo cambian las costumbres con el paso del tiempo.

En La pequeña ciudad en la Pradera, Laura nos cuenta cómo una mañana de julio se despiertan todos con el ruído de unas explosiones. Las niñas, especialmente Carrie y Grace, las más pequeñas, se asustan pensando que son unos soldados que vienen atacando con cañones, pero su padre las tranquiliza diciendo que se trata ni más ni menos que de pólvora que están haciendo explotar para celebrar el 4 de julio. La familia Ingalls vive en una cabaña en el campo, a una milla más o menos del pueblo, De Smet. Como el 4 de julio es una festividad grande, no se suele trabajar, así que Charles le dice a su mujer si quiere ir al pueblo para ver cómo lo festejan, pero esta declina su invitación porque prefiere quedarse en la casa. Al final Charles va con Laura y con Carrie, ya que Grace es demasiado pequeña para andar tanto rato hacia el pueblo sin cansarse y demasiado pesada para llevarla en brazos, lo cual provoca un pequeño berrinche en la niña.

Parece ser que lo normal era celebrar un picnic en el campo al que acudían todos los vecinos, según deja entrever Caroline, pero De Smet es todavía un pueblo en crecimiento y se ve que sus vecinos son pocos. Tampoco tienen mucho dinero para hacer celebraciones, así que sólo echan unos pocos fuegos artificiales, regalan limonada a todo el que quiera beber y celebran un par de carreras de caballos, en una de las cuales incluso recaudan entre los asistentes cinco dólares para darlos de premio al ganador. También se lee la Declaración de Independencia con gran solemnidad.

Es enternecedor ver cómo Grace prueba por primera vez en su vida la limonada. Laura la prueba por segunda vez. La primera fue en una fiesta que Nellie Oleson dio en Minnesota cuando Laura era pequeña. La limonada estaba deliciosa, según las niñas. Pero hay un detalle que hoy en día nos causa un poco de repulsión, y es que todo el mundo bebía la limonada con un cucharón, el mismo cucharón. Hay que pensar que en aquella época no tendrían mucha idea sobre los gérmenes ni nada por el estilo. Pero en fin, un poquillo de cosa sí que da... Los Ingalls se habían llevado unos bocadillos de pan con mantequilla para almorzar, que completaron con unos arenques ahumados que consiguió Charles.

En fin, que la celebración fue muy sencilla y austera, pero todos lo pasaron genial. Ah, y el ganador de los 5 dólares de una de las carreras de caballos fue, cómo no, Almanzo Wilder...

martes, 18 de junio de 2013

Receta: Pan de jengibre de Laura Ingalls Wilder

Por fin puedo dar fe de la más famosa de las recetas de cocina de Laura Ingalls Wilder. Bueno, al menos ella misma confesó alguna vez que si tuviera que elegir una de entre todas sus recetas se quedaba con esta. Y tan famosa se ha hecho desde que la publicó en 1953 que no solo la han (hemos ya) hecho miles de personas por todo el mundo, sino que es el pastel que se hace normalmente para conmemorar el cumpleaños de Laura en los distintos actos que se realizan por distintos sitios.

Hace un año y medio ya la hice para ponerla en este blog. De hecho, fue una de las primeras recetas que quise poner aquí, pero no sé qué me ha pasado que parece que estuviera gafada con el dichoso bizcocho. Porque sí, el famoso gingerbread es un bizcocho de jengibre, y no galletas como yo creía. De hecho, este fue mi error en la primera elaboración que hice. Le dí a la masa forma de galletas, y salieron muy ricas, esponjositas y sabrosas. Pero me puse a ver imágenes por internet y me dí cuenta de que todos los bizcochos tenían forma de eso, de bizcocho, y no de galletas. Así que decidí no poner la receta hasta hacerla en condiciones. Y el tiempo fue pasando hasta llegar a la actualidad, año y medio después del primer experimento. En pleno junio, con estos calores, y yo haciendo un pastel típico de Navidad, jeje.

Pero la cosa no termina ahí, porque temiendo un fracaso decidí hacer un pastel con la mitad de ingredientes, y no sé qué ocurrió, que me lié con las tazas y las cucharadas de té, porque la receta viene, cómo no, con las medidas anglosajonas, y al final se me olvidó echar el agua hirviendo y me pasé encima con el clavo. Cuando me quise dar cuenta tenía en el horno un auténtico ladrillo. Así que al final decidí dejarme llevar y hacer la receta tal cual, sin cambios de ningún tipo, y por fin me salió. Jo, cómo se me ha resistido... pero al final salió muy bien.

Bueno, de sabor está delicioso, siempre y cuando te gusten las especias. A mí me encantan, y no es el primer dulce que pruebo con pimienta, pero no confiaba en mi entorno, que es de boca más delicadilla. Pero me equivoqué. No es que aplaudieran, porque la verdad es que son sabores que no suelen probar nunca, pero les supo rico, que ya es más de lo que yo esperaba. Eso sí, decidí hacerle una cubierta de chocolate para enriquecer el sabor, como recomienda la misma Laura, y la verdad es que fue un acierto total.

La receta forma parte de un libro que recoge las mejores recetas de Laura Ingalls, llamado The Laura Ingalls Wilder Country Cookbook. Y bueno, vamos con ella. En un bol se mezclan una taza de azúcar moreno, media taza de mantequilla (yo preferí usar aceite de girasol, que es más suave que el de oliva, y lo prefiero a la mantequilla) y una taza de melaza. A esto se le añade un vaso de agua hirviendo con dos cucharillas de bicarbonato. Se mezcla todo bien.

En otro cuenco se mezclan 3 tazas de harina con una cucharilla de cada una de las siguientes especias: jengibre molido, canela molida, pimienta de Jamaica molida, nuez moscada molida y clavos molidos, y media cucharilla de sal. Todo esto se añade a la mezcla anterior y se trabaja hasta integrar bien la harina. Y por último se le añaden dos huevos batidos. Mezclamos todo hasta dejar una masa fina.

Se mete al horno (precalentado) en un molde engrasado a unos 175ºC durante al menos unos 40 minutos (como siempre dependerá del horno de cada cual). Se le pueden añadir pasas o fruta escarchada, y una cobertura de chocolate. Aunque con un poco de azúcar molido también queda muy bien.

Así quedó la cubierta de chocolate, muy rica. La hice mezclando dos cucharadas de azúcar  molida con una de mantequilla. Cuando la mezcla está cremosa le añadí unos 50 gramos de chocolate fundido.


domingo, 9 de junio de 2013

Nueva colchita granny de bebé


Aquí estoy de nuevo con otro trabajito de crochet de los que me gustan. Una colchita granny con colores pasteles para una beba que tiene que nacer dentro de muy poco. Aunque el patrón de los cuadrados granny son muy fáciles, hay bastantes variedades, pero yo sigo fiel a mi libro de crochet de cabecera, el de Jan Eaton, porque siempre salen perfectos y porque prefiero usar un mismo patrón y así no me lio.



Como el bebé nace en verano, he usado un hilo gordito muy suave y muy agradable para trabajar, y la verdad es que me encanta el resultado. Ya sólo me falta terminar el borde y sobre todo quitar los múltiples hilos traseros. ¿He dicho alguna vez que odio quitar esos hilos?, jajaja. En cuanto acabe la colchita pongo el resultado final.


viernes, 3 de mayo de 2013

Manta multicolor


Sigue mi enamoramiento de las colchitas multicolores hechas con cuadritos de la abuela. Son ideales para aprovechar restos de lana de otros trabajos, pero el caso es que son tan adictivas que incluso tengo que comprar a veces lanas nuevas para continuar con la obra, con lo cual es una especie de pescadilla que se muerde la cola. O sea, intento gastar los restos antiguos de lana que me quedan pero a la vez voy comprando otras lanas que me gustan y que le van bien a la colcha. Esto tiene que ser una enfermedad, jaja.


En fin, la cuestión es que disfruto muchísimo haciendo estos cuadraditos. Ya he hecho algún que otro cojín (uno de los cuales me lo ha robado un gato, jeje) y unas cuantas mantitas. Esta que traigo ahora es la última que he hecho, aunque me falta quitarle los hilos, cosa que odio hacer y que voy retrasando todo lo que puedo, y sobre todo hacerle el borde. Pero bueno, no hay prisa, como decía la famosa abuela de la fabada.

Odio quitar hilos

domingo, 7 de abril de 2013

Sin duda, un clásico

El otro día estaba mirando una de mis páginas favoritas de internet cuando de pronto ví un detalle que me llamó mucho la atención. La página en cuestión va sobre decoración de casas con el tema central del color turquesa. Sí, hay de todo por la red, y a mí me encanta el color turquesa y la decoración, así que desde que la descubrí se convirtió en una de mis lecturas diarias en internet. Me relaja mucho ver esas casas tan bonitas con esos colores azules en toda su gama imaginable.

Bueno, pues como digo, ví una foto que me puso rápidamente en alerta (aquí). Era esta:

Foto de Three on Grove

Supongo que ya lo habeis visto. Síiii, entre esos libros infantiles está La casa de la pradera, de Laura Ingalls Wilder. Y es que en EEUU es lectura obligada de todas las niñas (y por lo que he leído, últimamente también de los niños, lo cual me parece fantástico). Es un libro sobre los orígenes mismos de los norteamericanos, de los pioneros y de cómo eran sus costumbres, cómo llegaron a esas tierras, ... Bueno, lo que ya hemos hablado algunas veces en otras entradas.


Pues nada, las fotos son de una familia que ha remodelado la habitación de su hija pequeña, y se va explicando con detalle todo el proceso. Os lo recomiendo, queda muy bonita, y da buenas ideas. Lo podeis ver aquí.

Otra curiosidad más para la colección, jejeje.

jueves, 28 de marzo de 2013

Semana Santa 2013

Con unos días de retraso llega el tradicional anuncio de la Semana Santa, una de mis épocas favoritas del año. Hay vacaciones, llega el buen tiempo, salen tronos por las calles, se comen platos típicos y dulces, vemos pelis de peplum y religiosas... Así que nada, espero que lo paseis muy bien y disfruteis del ya tradicional (en este blog por lo menos, jeje) nazareno de merengue y chocolate. Este año tenía un vigilante y todo.



Nazarenos anteriores:

Semana Santa 2011 (blanco y negro)


Por último, algunas fotos serias de la Semana Santa malagueña. Los tronos en sus casas hermandades (una minúscula representación, claro):


viernes, 1 de marzo de 2013

Matthew Laborteaux

Nacido el 8 de diciembre de 1966 en Los Angeles, California, Matthew es conocido sobre todo por su papel de Albert Ingalls en La casa de la pradera, serie en la que participó desde 1976 hasta 1983 (primero con el papel de Charles Ingalls niño y a partir de 1978 con el papel de Albert).

Comenzó su vida laboral a la tierna edad de 7 años, cuando fue a un casting con su hermano mayor Patrick, y al final fue elegido para hacer una película junto a Peter Falk (el querido y recordado Colombo). Contaba su madre que estaba aterrorizada cuando el personal del casting se dirigió a Matthew, porque el pequeño sufría de autismo y armaba una buena si alguien le tocaba o se acercaba a él. Pero el niño participó y fue elegido. Después ha hecho más que nada series de televisión y alguna que otra peli. Actualmente ejerce como actor de doblaje en películas animadas y videojuegos.

Parece ser que Michael Landon tenía unos amigos que habían perdido a un hijo en un accidente de tráfico. Landon les prometió que si encontraba a un niño que le recordara al hijo de sus amigos le haría un papel especial en La casa de la pradera y le pondría su nombre, y así fue como nació el personaje de Albert.

Tanto Matthew como su hermano Patrick (Andy Garvey en La casa de la pradera) son adoptados. Su padre, Ronald, era diseñador de interiores, y su madre, Frances, era actriz (ambos ya fallecidos). Primero adoptaron a Patrick, a pesar de que le habían diagnosticado una esquizofrenia y estaba casi desnutrido. Pero el niño se recuperó muy bien, y eso animó a la pareja a adoptar otro niño, en este caso Matthew. Tienen una hermana llamada Jane, también actriz.

Esta es la foto más reciente que he podido encontrar. En ella vemos a Matthew con su sobrino, el hijo de su hermano Patrick, en un set de rodaje. La ha puesto el mismo Patrick Laborteaux en su facebook:


jueves, 31 de enero de 2013

Albert Quinn Ingalls

Seguimos (después de un montón de tiempo de vacaciones blogueras) con los personajes de La casa de la pradera, y esta vez le toca el turno a Albert Ingalls, conocido como Albert Quinn antes de ser adoptado por el matrimonio Ingalls. Albert era un niño de unos 10 años cuando se tropieza en la vida con los Ingalls, y vivía en la calle robando lo que podía para subsistir ya que no quería ver un orfanato ni en pintura. Más adelante nos enteramos de que su padre vivía y lo había abandonado a su suerte, pero de pronto un día quiso recuperarlo para tener una mano de obra barata en su granja. No contaba el señor Quinn con la astucia de Albert, que para esquivar ese desgraciado destino se hizo pasar por ciego, con lo cual el padre poco más y sale huyendo para no tener que cuidarlo. Menudo era el Albert, jeje.

La verdad es que es un personaje entrañable, muy divertido a veces y con muy mala suerte otras. Él fue el responsable de la muerte de Alice Garvey y del bebé de Mary Ingalls en el incendio de la escuela de ciegos, ya que se puso a fumar con otro niño en el sótano, provocando el fuego que desencadenó la tragedia. Ese fue para mi gusto uno de los capítulos más duros de ver, y donde empecé a sospechar que Michael Landon era un pelín sádico con su público. Bueno, hablando en serio, lo que sí sabía hacer como nadie era provocar el llanto, porque menudo dramón fue ese episodio (por cierto, que era un episodio doble de la sexta temporada -21 y 22- titulado Que se enorgullezcan de nosotros, por si alguien tiene ganas de llorar un poco, jeje).

Hay más capítulos tristes con Albert de protagonista, pero el que se lleva la palma sin duda es aquel donde muere. La verdad es que es un episodio polémico, porque a poco de terminar por completo la serie, Michael Landon decide matar a Albert, cuando unos episodios antes se había dicho que llegó a ser médico y que volvió a Walnut Grove para ejercer su profesión. Parece que al final se precipitó todo y no se tuvo en cuenta la línea argumental, pues muere Albert de una leucemia y Walnut Grove es destruído. Dicen que Landon decidió destruir el pueblo para que no pudiese ser usado más adelante por otros, pero matar a un personaje tan querido no tiene ninguna lógica. En fin, menos mal que es al final...

Lo que sí es importante resaltar es que este personaje de Albert es exclusivo de la serie de Michael Landon, pues en ningún momento sale en ninguno de los libros de Laura Ingalls, ni se menciona que sus padres adoptaran a ningún hijo.

Ah, se me olvidaba, el actor que le dio vida fue Matthew Laborteaux.