sábado, 24 de agosto de 2013

Pioneros, de Willa Cather

Tenía este libro pendiente de leer desde hacía más de un año. Me había gustado tanto Mi Ántonia que quise leer más de esta autora, y Pioneros me pareció una opción magnífica. Por dos razones: porque es la obra más conocida de Willa Cather, y porque trata también el tema de los pioneros americanos que se asentaron en las praderas de Nebraska. Y la verdad es que no sé la razón por la que he ido postergando la lectura de este libro, porque perfectamente se lee de una sentada. No es muy largo (270 páginas) y tiene una lectura amena y fácil. Me encanta la forma de escribir de Cather. Hace unas descripciones maravillosas, sobre todo de los campos de Nebraska, lugar que conoce perfectamente porque vivió allí de pequeña.

Bueno, en fin, que me ha resultado un libro muy ameno, con un arranque muy bueno. El final me ha parecido que tiene un poco menos calidad que la primera parte, pero bueno, es solo una opinión, aunque tal vez piense así porque hay ciertos detalles del final que me han chocado un poco en una autora a la que a priori calificaría como un poco más audaz (no quiero contar nada en concreto para no destripar la historia). Otra vez nos encontramos con una protagonista fuerte y que se enfrenta sin complejos a todos los convencionalismos de la época, sobre todo en lo referente al tema del lugar que la mujer ocupa en la vida.

Digo otra vez porque ya en Mi Ántonia (1918) vimos a otra mujer de carácter enfrentándose al mundo, pero en realidad Pioneros (1913) fue escrito antes, aunque yo lo haya leído en desorden. Ambas obras forman parte de lo que se conoce como Trilogía de la pradera, junto con El canto de la alondra (1915). Pero da igual el orden en que se lean porque no forman una serie, sino que sólo comparten temática: el asentamiento de los inmigrantes europeos en las praderas americanas, y sus durísimas condiciones de vida derivadas principalmente de tener que realizar un trabajo para el que no estaban preparados, pues la mayoría de ellos eran artesanos de distintas ramas y no tenían ni idea del trabajo de agricultor o ganadero. Tanto Ántonia como Alexandra (esta última protagonista de Pioneros) son capaces de ver más allá de esos problemas de adaptación a la tierra, y consiguen triunfar en un mundo tan duro y masculino como el del campo.

Así que nada, recomiendo su lectura. Y por mi parte ya he empezado el tercer libro de la trilogía, El canto de la alondra. Ya contaré qué me ha parecido cuando lo acabe.

4 comentarios:

  1. yo me leí "mi Ántonia" de esta autora, y me gustó a medias.Me llenó más al principio, la descripción de la vida de ellos, la familia y el paisaje.El desenlace ya menos. El estilo es un poco "las uvas de la ira".
    Desde luego no recuerda a los libros de Laura Ingalls.

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  2. Me gusta el tema de los pioneros europeos en Estados Unidos. Más que recordar a los libros de Laura Ingalls, creo entender que su relación está en la época y el paisaje en el que transcurren, pero bueno, no he tenido la suerte (ni el tiempo, por desgracia) de leer a esta autora. De todas maneras, incluso, tengo que reconocer que a mí Laura Ingalls Wilder no me convence demasiado como escritora: creo que sus libros son más sugerentes por el contenido y por el gran recuerdo que nos ha dejado la serie que por su forma. Pero todo esto es una opinión muy personal de esta que escribe...

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  3. tienes mucha razón evam, a menudo he pensado en que los libros de laura ingalls nos gustan por el encanto que tienen, el cariño que traslucen y porque nos llevan a la infancia y a una época (los pioneros) interesante. Son muy descriptivos, costumbristas. De hecho, el que narra la niñez de Almanzo, lo encuentro un poco menos logrado, más "frío". Creo que Laura no se volcó tanto al describir a la familia de Almanzo como con la suya.

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  4. Como ya comenté cuando hablé del libro de Mi Ántonia, veo ciertos puntos en común entre Laura Ingalls y Willa Cather, como que son de la misma época y que escriben sobre la dura vida de los pioneros en las praderas americanas, aparte de que ambas eran maestras y periodistas y empezaron a publicar con cierta edad no muy temprana. Pero aparte de esas coincidencias no hay nada con qué compararlas, porque sus obras no pueden ser más distintas. No olvidemos que Laura escribe para un público infantil, por eso a lo mejor a la gente de más edad nos pueden gustar menos sus libros.

    Un saludos a amb@s, y gracias por vuestros interesantes comentarios.

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