miércoles, 15 de enero de 2014

Receta: Pudin de roscón de Reyes

Ya terminaron las fiestas. Toca recoger los adornos navideños y adaptarse otra vez a la vida cotidiana, especialmente en lo referente a las comidas. Siempre digo que en navidades no me pasaré a la hora de comer, pero siempre me paso, y es que a ver quién se resiste a unos buenos mantecados o turrones. Bueno, no pasa nada, ahora nos controlamos un poquito y volvemos a nuestro ser normal. 
Guardando el belén

Pero antes de eso quiero dejar constancia de un postre delicioso que he descubierto este año. Ya sé que el pudin tiene más años que Matusalén, pero nunca se me había ocurrido hacerlo de roscón. Seguramente la razón de ello es que en casa jamás de los jamases sobra ni una miga, y por eso nunca me he visto en la necesidad de aprovechar los restos, pero hace un par de semanas estaba leyendo el periódico mientras desayunaba y ví esta receta en un especial que traía sobre roscones. Me pareció tan sumamente fácil y rica que decidí comprar un roscón de más para probarla (uno de los pequeños sin relleno, que da para dos pudines). El resultado es espectacular. Es de esos postres caseros totales, que salen superdeliciosos y con los que quedas genial en cualquier comida ante los invitados de turno, porque a todo el mundo le gusta. Hay gente a la que no le gustan las frutas escarchadas del roscón, y no quieren encontrarlas en el pudin, pero en mi caso es casi lo que más me gusta, así que advertí que a quien no le gustara que apartara las frutas a un lado o las cedieran a otro goloso. Vamos pues con la receta:

- 200 g de azúcar
- 4 huevos
- 1/2 l de leche
- 1 rama de canela
- La cáscara de un limón
- La ralladura de una naranja
- Trozos duros de roscón

Roscón de Reyes
Primero ponemos a infusionar la leche con la canela y la cáscara de limón. Apartamos para que se enfríe un poco. Mientras vamos haciendo el caramelo con la mitad del azúcar (100 g) y dos cucharadas de agua. Cuando esté dorado lo echamos sobre el molde. Encendemos el horno a 200º.

En un bol batimos los huevos y el resto del azúcar (otros 100 g) con la ralladura de naranja. Añadimos la leche (a la que habremos quitado la canela y el limón) y batimos un poco más.

Ponemos en el molde caramelizado los trozos de roscón (yo los corté gorditos) y vertemos por encima la mezcla de la leche y los huevos. Metemos al horno al baño María bajando la temperatura a 180º durante unos 50 minutos. Yo lo tapo con papel de aluminio para que no se queme mucho, pero a 10 minutos del final le quito el papel. Para comprobar que está bien hecho introducimos una aguja de hacer punto o un palillo y si sale limpio es que ya está hecho. Dejamos enfriar antes de guardar en la nevera unas horas. De un día para el otro es como mejor está.

Un dulce que ya forma parte de mi recetario familiar.

Qué rico encontrarse un trozo de fruta escarchada